Luis Alemán [email protected]
La Policía Nacional aún no tiene pistas sobre el crimen del vigilante, Marlon Darío Corea Vargas, de 24 años, asesinado en su puesto de trabajo en la sucursal de la Dirección General de Ingresos (DGI) en Linda Vista, según lo confirmó el subcomisionado Sergio Gutiérrez, segundo jefe del Distrito Dos de Policía.
Gutiérrez aclaró que en la muerte del joven Corea Vargas no se usó arma de fuego tal y como se presumió en un inició. “No tiene perforaciones de bala, las lesiones que tiene fueron hechas con objeto contundente”, afirmó categóricamente el jefe policial, quien reiteró que la causa directa de la muerte “fue el estrangulamiento”.
Sin embargo, Gutiérrez explicó que el occiso también recibió lesiones en su cuerpo producidas por objeto contundente. “Pudo ser con la cacha de una pistola, escopeta u otro tipo de objeto contundente”, señaló.
En tal sentido, indicó que la escopeta que usaba para vigilar y que fue encontrada dentro de un servicio higiénico, “está siendo sometida a un peritaje” con el fin de determinar si fue usada para golpear a Corea Vargas.
La Policía está trabajando con el Instituto de Medicina Legal para determinar si las manchas de sangre que quedaron en el lugar, pertenecen sólo a la víctima. Eso podría aclarar si el vigilante en su defensa opuso resistencia y “haya lesionado a uno de sus atacantes”, que según Gutiérrez, pudieron ser tres personas.
Otra de las interrogantes que la Policía quiere dejar claro, es si el vigilante fue sorprendido por los delincuentes al haberle suministrado alimentos con algún somnífero. “Estamos trabajando, no hay mayores detalles, estamos frente a un asesinato, no tenemos mayores pistas”, dijo el jefe policial.
Los delincuentes que ultimaron al vigilante no se llevaron el dinero que según el subdirector operativo de la DGI, Fernando Abaunza, eran 70 mil córdobas en efectivo y 200 mil en cheques.