Rebeca Velásquez Baltodano
La complejidad de los acontecimientos y los caóticos sucesos que tienen lugar en el mundo significan que los dirigentes están ante la necesidad de un cambio general, entre ellos los movimientos mundiales de reformas del sector salud.
Algunas de las tendencias mundiales y nacionales a tener en cuenta son la globalización, la competencia, diversidad de la fuerza de trabajo, la explosión de la información y tecnología.
Los sistemas de salud deben encontrar modos de conseguir la equidad, la calidad y la eficiencia. Naturalmente, el objetivo que se persigue es mejorar la salud de la población aprovechando al máximo los recursos disponibles en una situación de crecimiento de la demanda y de los costos de los servicios de salud.
Los dirigentes y gestores de hoy deben aprender la manera de gestionar el cambio, más que dejarse llevar por él. Hay que adquirir nuevas capacidades, centrarse en ellas y a desarrollar la fortaleza y la voluntad necesaria no sólo para hacer frente al cambio y a la agitación constante, sino también para dirigir y gestionar en ese entorno.
Actualmente en el Silais Carazo existe interés del personal de enfermería en cambiar su estatus académico para brindar mejor atención al usuario, familia y comunidad.
Creo que este Silais es el que mejores recursos de enfermería tiene laborando en las unidades de salud, ya que hemos tenido la motivación para continuar estudiando licenciaturas y maestrías en Salud Pública, Salud Sexual y Reproductiva, entre otras.
Además, casi todo el personal auxiliar de enfermería se ha profesionalizado y otros se encuentran en proceso. Las pocas auxiliares que han quedado han sido por la edad y actitud de los recursos y problemas familiares. Prueba de ello es que el 18 de diciembre del 2003 habrá graduación de cien recursos de enfermería, entre ellas licenciadas en Salud Pública y Enfermería Profesional.
Nuestra misión es motivar al resto del personal de enfermería a que continúe superándose profesionalmente para adecuarnos a las exigencias que implican las reformas de salud, brindando servicios con calidad y calidez humana.
Para poder sobrevivir en este mundo de competencia tenemos que cambiar. Además, ahora existe la Ley General de Salud que nos obliga a mejorar la calidad de atención y trato al paciente.
Es importante que el gremio de enfermería no se resista a los cambios porque puede suceder que algunas personas paseen ante nosotras y nos volvamos invisibles.
Es necesario continuar buscando oportunidades, aún cuando creamos que tenemos problemas muy grandes y que no podemos lograrlo. Hay que tener fe en Dios y en nuestra capacidad.
Se hace necesario desarrollar liderazgo, gestión y capacidad política. Para adaptarnos al mundo cambiante debemos ser innovadores y creativos.
Las enfermeras debemos de tener una buena comprensión del entorno y la finalidad de la reforma de la salud, una visión amplia de cómo ésta puede desarrollarse en su país y una visión del modo en que la enfermería debe adaptarse como parte de estos cambios amplios.
Con la reforma del sector salud las enfermeras han de poder influir en la elaboración y planificación de la política general, de manera dinámica y en contextos multidisciplinarios.
El cambio es muchas veces doloroso porque pone en entredicho los valores mismos que nos son queridos. De lo único que estamos ciertos es que la enfermera se enfrenta a un cambio generalizado donde el futuro es incierto.
La autora es enfermera del Centro de Salud de Dolores, SILAIS-Carazo.