La pregunta del billón, en educación

Evelyn Martí[email protected]

“La clave no es dar prioridad a la
agenda, sino ordenar en la agenda,
las prioridades.”

S. Cavey

En recientes declaraciones, el titular del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, Silvio De Franco, opina que:

1. “Para que haya menos estudiantes sin acceso a las universidades se invierta más en las carreras técnicas”.

2. “Los universitarios deben devolverle al Estado lo que se invierte en ellos”.

3. “Sería interesante que el problema que hay con los estudiantes que quedan sin ir a la universidad se resolviera por la vía de gastar más en la educación técnica”.

4. “Los estudiantes universitarios son los ‘no pobres’ del país; no quiere decir que sean millonarios ni ricos, pero el 98 por ciento no son pobres”.

5. “Ese estudiante universitario, que es la educación más cara, cuando se gradúa no devuelve un solo centavo”.

Con estas declaraciones el señor De Franco lo que quiere es que en el país no haya suficientes profesionales que logren sus estudios a través de las universidades públicas porque entre menos graduados universitarios tengamos de éstas, más espacio habrá para los universitarios que se gradúen en universidades privadas para ocupar los puestos claves tanto en el Gobierno como en la empresa privada.

Quiere que se implemente en Nicaragua el mismo sistema que en Estados Unidos, donde los que gozan de becas en universidades, ya sea privadas o del Estado, deben después pagar sus estudios en éstas, amén de que no es fácil entrar a estudiar en una universidad por los altos costos de éstas, razón por la cual muchos jóvenes deben meterse al ejército para poder estudiar para luego ser mandados a las primeras filas de combate en los países donde Estados Unidos monte una guerra. Caso más reciente la guerra en Irak y los que no logran entrar a la universidad forman la gran masa de ciudadanos que son los que llenan los puestos menores de la sociedad de consumo por excelencia que son los Estados Unidos. Con esto no quiero decir que no haya gente valiosa y preparada, pero comparado con el número de habitantes que tiene ese país, el porcentaje no llega siquiera al 25 por ciento siendo los más privilegiados las cuatro familias que acumulan casi toda la riqueza de éste.

Estoy de acuerdo en que la educación básica y técnica es necesaria y hay que invertir en ella y así cerrar la brecha de desigualdad que según el ministro existe hoy pero no en detrimento del 6 por ciento asignado a las universidades. En todo caso, lo que debería hacer el señor De Franco es buscar recursos para que se le asigne un mayor presupuesto a la educación básica y técnica.

El señor Ministro debe saber que la educación no es un negocio sino una inversión donde los beneficios no redundan en metálico sino en un pueblo preparado, profesional que saque adelante al país, pero con las opiniones arriba detalladas al respecto, está claro que lo que cree el señor ministro es que la educación es un negocio y debe recibirla solamente el que puede pagar y el que puede pagar representa apenas el 15 por ciento del estudiantado no el 98 por ciento de estudiantes que dice “no son pobres”.

El derecho a la educación está consignado en nuestra Constitución Política así como el 6 por ciento que debe asignársele a las universidades y éste es un derecho que debe defenderse porque nuestro país no es Estados Unidos ni otros países, es Nicaragua y la lucha por este derecho ha costado muchas vidas y heridos, el más reciente el profesor Xavier Parés Barberena, de la Universidad de Ingeniería, que perdió su ojo izquierdo a causa de una bomba lacrimógena el pasado 11 de diciembre.

De los impuestos que pagamos los ciudadanos nicaragüenses es de donde sale el dinero para que el Estado lo distribuya donde más se necesita y la educación debe estar entre las prioridades en la distribución de éste.

Si Cuba, el único país en el hemisferio, puede ofrecer desde que el niño nace la posibilidad de crecer sano, saludable, tener un litro de leche diario, la alimentación necesaria, y en cuanto al estudio, transitar desde el preescolar hasta graduarse de doctor en ciencias, sin tener que gastar un solo centavo a pesar del brutal bloqueo y agresiones de todo tipo, ¿por qué en Nicaragua, sin bloqueo y con el más reciente perdón de la deuda externa no se puede hacer lo mismo? La pregunta del billón.

La autora es actriz y cantante nicaragüense.

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