- Manejar el comportamiento del mercado avícola en Nicaragua “al cien” es la principal tarea de Donald Tuckler, un ingeniero industrial, amante de la música y los deportes, pero que con los ojos cerrados maneja los costos y estadísticas del sector que coordina desde su cargo de Secretario Ejecutivo de Anapa que ostenta desde hace seis años tocándole representar a un rubro donde mucho valen los intereses familiares.
Gustavo Ortega Campos [email protected]
La primera impresión que denota Donald Tuckler al conocerlo es de un personaje tímido y parco, apreciaciones que se vienen abajo al sostener una conversación, pues atrás de esa imagen de un masaya puro está un personaje que a su joven edad, 32 años, cuenta con una vasta experiencia en el campo de la economía y las estadísticas, lo que le ha valido para mantenerse al frente de la única organización de productores avícolas que existe en Nicaragua.
Durante el año pasado tuvo mucho trabajo pues estuvo involucrado, casi a tiempo completo, en las negociaciones del tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta en inglés), logrando buen suceso para el sector que representaba, según opinan los mismos avicultores.
Esta entrevista es una deuda pendiente desde hace un par de años, y sólo fue posible lograrla mediante internet, pues una vez programado el encuentro, tuvo que salir corriendo hacia Panamá a un intercambio de experiencias y a la vez concertación de negocios con sus homólogos.
—¿Qué hace un secretario ejecutivo de Anapa?
—En mi cargo recae la obligación de representar al sector avícola, tanto a nivel nacional como internacional, ante instituciones privadas y de Gobierno, todo en búsqueda de propiciar condiciones que permitan a los que participan de la avicultura continuar produciendo y obteniendo la rentabilidad que todo empresario persigue.
—¿Es como la cara pública de los avicultores?
—Me corresponde, negociar y atender asuntos relacionados a tributación, aranceles, salarios, sanidad animal, tratados comerciales, competencia de mercado, normas técnicas, compras de materias primas, bienes intermedios y bienes de capital, entre otros. Todo de forma tal que se preserve un balance armónico para bienestar de la asociación y que los beneficios sean para todo avicultor, sea miembro o no de Anapa.
—Es un trabajo muy amplio…
—A mí me place crecer junto a Anapa y sus asociados, y me satisface aún más el reconocimiento que instituciones de Gobierno y del sector privado tienen para con esta asociación, por su trabajo propio y por el aporte de su riqueza humana para beneficio del empresariado, de la sociedad, y sobre todo de Nicaragua.
—¿Para usted la industria avícola tiene futuro en Nicaragua?
—Creo en mi país y en la capacidad de los empresarios para contribuir a su desarrollo. Así, conociendo el ímpetu de los avicultores y la preferencia de los consumidores por la carne de pollo y el huevo nacional, considero que existe un potencial valioso para que el futuro de la industria avícola sea provechoso; obviamente, que para que esto se concrete hace falta que nuestras autoridades de Gobierno aseguren condiciones de estabilidad política, social y económica, tanto macro como micro, que estimule a los empresarios a continuar invirtiendo y desarrollando la producción en nuestro país.
—¿Qué tanto responde a las necesidades de ustedes el Gobierno?
—Un hecho importante que con seguridad toman en cuenta nuestras autoridades es que la avicultura ha respondido responsablemente a las condiciones positivas que se le han brindado, lo que se evidencia, primero, con niveles importantes y sostenibles de crecimiento con los que se ha logrado el aporte de un 2.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía, 29.4 por ciento del valor agregado pecuario, y una producción anual de 128.5 millones de libras de carne de pollo y unos 30 millones de docenas de huevo, que aseguran el abastecimiento nacional.
—Pero sus precios no son los más estables…
—También hemos trabajado en la transferencia de beneficios a los consumidores, reflejados en precios accesibles, los más bajos de Centroamérica y que se encuentran muy por debajo del encarecimiento general de la economía; y con el aseguramiento alimentario al proveer la proteína más barata y estar entre los productos alimenticios de mayor demanda.
—Las críticas apuntan que la avicultura es una industria que genera muy poco empleo…
—Por el contrario, el empleo que genera la avicultura es de dimensiones valiosas para Nicaragua. La avicultura es una amplia cadena agroindustrial, de cobertura nacional, que además de incorporar incubadoras, granjas, plantas de alimentos, plantas de proceso, puestos de distribución y ventas, brinda seguridad en el empleo para el sector agrícola productor de granos, principal alimento de las aves; a lo que hay que adicionar la contribución al sostenimiento de los puestos de trabajo de todos los comerciantes que abastecidos de nuestros productos atienden la alta preferencia de los nicaragüenses.
—¿Pero qué tanto amerita mano de obra cuidar las galeras de aves?
—La avicultura es una actividad que por su naturaleza se desarrolla en el campo, en áreas rurales, en donde la mujer tiene una participación relevante, con lo que contribuye al desarrollo rural y alivio de la pobreza. Yo te puedo asegurar que el beneficio de la avicultura es por lo menos para unas 60 mil personas.
—Se le vio muy agitado el año pasado por las negociaciones del Cafta que terminaron en diciembre pasado. ¿Cómo valora los resultados?
—Considero que el balance para el país es muy bueno, lo que se basó en la significativa participación del empresariado nacional y de la sociedad civil, y la conducción de un equipo negociador gubernamental conformado por profesionales muy capacitados y con experiencia, que conocen y siempre tuvieron muy presente la realidad de Nicaragua, los criterios del sector privado, y que fueron amplios y constantes comunicadores de la evolución del Cafta.
—Supimos que celebró con sus colegas muy efusivamente el cierre de las negociaciones…
—En lo personal, me siento satisfecho de haber expuesto y defendido los criterios de todos y cada uno de los avicultores, sabiendo guardar el equilibrio necesario que como representante de un sector productivo debo mantener. Para la avicultura, los resultados del Cafta imponen un serio reto, dado que se definieron plazos y cuotas que podrían conllevar situaciones extremas para los avicultores.
Sin embargo estamos dispuestos a asumir el reto, esperando contar con el respaldo del Gobierno para facilitar y concretar el acceso a los mercados centroamericanos, al estadounidense y a cualquier otro, así como con la determinación de nuestras autoridades a actuar recíprocamente cuando sin justificación técnica ni científica se nos impongan obstáculos al comercio.
—Pero parece que no hay consenso pues en algunos comentarios del mismo sector hay quienes dicen, también avicultores, que lo del Cafta no les satisface…
—Hay una decisión de país tomada, con resultados que se traducen en condiciones a las que sabremos adaptarnos y que buscaremos cambiar en eventos positivos para la avicultura. El sector está unido y eso facilita las cosas. La diversidad de criterios es sana, principalmente cuando son emitidos pensando en beneficiar al sector de forma integral, y mejor aún si detrás está la prosperidad del país. En esto son ricos los avicultores.
En toda negociación, dada la diversidad de intereses, es natural que se presente una variedad de argumentos y posiciones. La experiencia del Cafta fue sumamente valiosa y, como humanos, los empresarios sabrán reconocer sus aciertos y desaciertos, para con el sector avícola, para con Anapa y para con quienes los representamos responsablemente. Lo relevante es que la avicultura está unida, así debe ser.
—¿Qué tan unida?
—La avicultura luchará por salir adelante, pues tal a como ya lo señalé tiene una responsabilidad social que jamás podrá ser compensada solamente por importadores y comerciantes, quienes por definición asumirían sólo el eslabón de la comercialización, pero que no podrían absorber la cobertura social de la cadena estrictamente productiva.
Es importante señalar que mientras se llega a la culminación del calendario de desgravación, el Mific tendrá la importante obligación de administrar como país las cuotas acordadas y asegurar que no haya discriminación en la asignación de las mismas, pues se espera que esto se realice bajo un mecanismo de subasta abierta, al menos en lo que a carne de pollo se refiere.
—¿Por qué el eterno problema con los sorgueros… habrá al final un acuerdo definitivo con ellos, pues parece una controversia de nunca acabar?
—Yo no defino como un problema la relación con los sorgueros, sino como una relación de negocios en la que, con espíritu empresarial, año con año hemos sabido alcanzar acuerdos de compra-venta, y que procuraremos sea uno de mayor plazo.
No se puede catalogar como un problema que en una negociación una de las partes no acepte la posición que inicialmente plantee la otra, de hecho este escenario es parte de tales eventos.
Ahora bien, en vista de que los sorgueros son proveedores de la avicultura y de la necesidad que tienen de colocar su producto, es de esperar que su posición de negociación sea una que conduzcan evitando lesionar a sus clientes avícolas.
—¿Las potenciales exportaciones que se harían por vez primera a Estados Unidos qué tanto representarían a la economía nacional?
—La realidad del comercio internacional, en particular el comportamiento histórico de Estados Unidos de no admitir importaciones de carne de pollo, plantea un escenario en el que, aún cuando los estadounidenses reducen totalmente sus aranceles, no es posible exportar por las altas discrecionalidades de sus procedimientos sanitarios, condición que se evidenció durante las negociaciones del Cafta en donde fueron rigurosos al no aceptar plazos de respuesta a las solicitudes de inspección y certificación y al declararse sin facultades para modificar sus actuales procedimientos para hacerlo único, continuo y expedito.
—¿Tiene razón Estados Unidos en evitar la presencia de los productos nicas?
—La avicultura de Nicaragua viene impulsando en coordinación con el Gobierno, en particular con el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), un programa permanente en aras de preservar el excelente estatus sanitario avícola, registrando tal condición para demostrar que Nicaragua satisface todos los requisitos para colocar sus productos avícolas en mercados de exportación, en particular el de Estados Unidos y del resto de Centroamérica.
—Hablemos de la organización gremial que aglutina a los empresarios, el Cosep. Por ahora se le percibe con nuevos rostros, más jóvenes. ¿Para usted eso es sinónimo de beligerancia?
—Es un cuerpo empresarial sólido, ético y pensante, que tiene como objetivo impulsar el progreso en Nicaragua, porque se la ama. Además, su seriedad, justeza y visión de nación le han significado ser una consulta prácticamente obligatoria para todos los asuntos relacionados al país, lo que obviamente se atiende exclusivamente desde el punto de vista empresarial.
El Cosep cuenta con excelente consejo directivo que aporta criterios bien fundamentados tanto al sector privado como al Gobierno; sin embargo, es mi criterio que al Cosep le hace falta ampliar su cuerpo de ejecutivos a fin de tener mayor capacidad operativa, y poder formular más oportunamente propuestas de desarrollo económico en beneficio del país y que junto a la correspondiente gestión ante las autoridades concernientes se conviertan en Leyes y/o Políticas de Estado.
MASAYA PURO
Donald Martín Tuckler Torres, nació en Masaya el 10 de marzo de 1971.
Para esta entrevista solicitó que no se omitiera su segundo nombre pues es una especie de homenaje a su señora madre (q.e.p.d.).
Tiene dos hijos, Joselyng de los Milagros y Donald Aarón, de 13 y 4 años respectivamente.
Sus pasatiempos son la lectura, el cine, la televisión, la música y los deportes.
Ingeniero industrial, graduado de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI)
Tiene una especialidad en Macroeconomía Aplicada obtenida en la Universidad Católica de Chile.
Durante cinco años (1989-1994) fue docente de la UNI en materias como Dibujo para Ingenieros, Estudio del Trabajo o de Tiempos, y Movimientos, Ingeniería Económica y Matemática Financiera.
Desde 1999 es miembro del Consejo Directivo del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y desde el 2000 es miembro del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes)
No es cuestión de apellidos
El secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa), Donald Martín Tuckler, asegura que en este rubro pesa más lo empresarial que lo familiar, en alusión a varias compañías que son dirigidas por un solo apellido.
También indica que no son un oligopolio porque no están en dependencia del comportamiento exclusivo a un acuerdo pre establecido, pues los precios los está determinando el mercado lo que se nota en la férrea competencia de las empresas que están en el negocio.
En Nicaragua cuatro empresas procesan el 98 por ciento de la carne de pollo: Tip Top, Rico, Avícola La Estrella y Pollo Real, mientras que en el negocio de huevos la cantidad de empresas es mayor.