- No basta con abrir los corazones y la solidaridad temporal, pues es duro criar a tantos hijos viviendo en la pobreza
Tatiana Rothschuh Andino [email protected]
Las Marías Cucalón, de El Chagüite, son abismalmente diferentes a las Marías de El Chile. María Fernanda, María Alejandra, María Dolores y María Isabel Cucalón Dávila, fruto de aquel inesperado parto que conmocionó a la nación el 31 de mayo del 2000, lucen ahora a medio vestir, descalzas, comen salteado, sus menuditos cuerpos evidencian su bajo peso, pero son tan vivaces que están ávidas de ir a la escuela. “Aquí están, a la voluntad de Dios”, dice su madre, Isabel Dávila de Cucalón.
Cuando esta madre, conoció a través de la radio, sobre el parto de los cuatrillizos de la campesina jinotegana Rosa Nidia Martínez, “me dio pesar, pues sólo pensé en el calvario que les espera, es como mi caso, nada más que las mías son cuatro mujeres e igualitas, me dieron todo cuando nacieron, pero se olvidaron, viera lo duro que es criar a los hijos”, advierte Isabel, quien además de sus cuatro Marías, tiene otros cuatro chavalos.
EN ESPERA DE LA TIERRA PROMETIDA
La alegría iluminó el rostro de Isabel cuando sobre la trocha que comprende unos 11 kilómetros, de El Papayal a El Chagüite, vio arribar la camioneta de LA PRENSA. ¡Al fin se acordaron de nosotras!, exclamó Isabel Dávila, pensando que la gente allegada al ex presidente Arnoldo Alemán o funcionarios de este gobierno llegaban con alguna ayuda o a cumplir con la promesa de darle a su esposo, Ramón Cucalón, las siete manzanas que le ofrecieron a raíz del nacimiento de las bebés, según les aseguró el entonces director del Banco de la Vivienda de Nicaragua (Bavinic), Mauricio Montealegre.
Isabel recuerda que en el Gobierno de Alemán le regalaron una casa prefabricada, y la proveyeron de leche y provisión temporalmente, también le garantizaban atención médica, medicinas y era infaltable el hierro para las niñas, pero con el Gobierno actual todo le fue suspendido.
Según ella, ha escuchado hablar de la generosidad de la primera dama Lila T. de Bolaños y de la esposa del vicepresidente José Rizo, a quienes pide ayuda para sostener a su familia, pues las niñas van este año a la escuela, pero no tienen uniformes, cuadernos ni zapatos.
Tres años, siete meses y 27 días han pasado desde aquel momento que nacieron las cuatrillizas en el hospital de Boaco, tiempo en que la humilde campesina ha pasado amamantando a las cuatrillizas, a su parecer para nutrirlas con leche de su pecho, ante la falta de vitaminas y una buena alimentación que no puede darles todos los días por las peripecias que pasan.
POCOS RIALITOS PARA TANTOS CHAVALOS
Basta hablar del sustento diario y las lágrimas corren en las mejillas de esta madre al expresar lo que siente cuando las niñas piden carne o leche, alimento que recomendaron los médicos, pero que se vuelve lo más difícil de obtener con los “pocos rialitos” que el padre, Ramón Cucalón, se gana trabajando al machete. Son apenas 30 córdobas diarios los que gana, pero le deben los últimos dos meses, “estamos enjaranados en la pulpería”, lamenta la campesina.
La madre de las Marías dice haber escuchado en la radio, el perdón de la deuda a Nicaragua y que según el presidente Enrique Bolaños, beneficiará a los pobres. “Ojalá nos ayuden a los que no tenemos”, señaló al momento que recorremos la vivienda y nos lleva hasta el cuarto donde en dos camas duermen ella y sus ocho hijos. Las cuatrillizas lo hacen en una tijera y ella se acomoda en la otra con sus cuatro chavalos.
EN NOMBRE DE LA VIRGEN
El haberles bautizado con el nombre de María, según Isabel, obedeció a que nacieron en mayo, el mes de la Virgen María, pero también señala que fue en reconocimiento al Gobierno de turno que le apoyó en el momento de su parto, por las hijas y esposa del ex presidente Arnoldo Alemán.
“SOMOS ÚNICAS”
Sobre el nuevo parto de cuatrillizos, quienes reaccionaron celosas, fueron las Marías, refiere la madre, “cuatrillizas como nosotras, somos únicas, mita”, habría expresado en su momento María Fernanda Cucalón.