- Transportistas dicen que sin
aumento en tarifa del pasaje, se iban a la quiebra
Benjamín Blanco [email protected]
Todo estaba “cocinado”. Las discusiones estuvieron de más. Sólo la concejal liberal Martha Guillén se opuso a legalizar el alza al transporte.
El resto de concejales liberales, sandinistas y conservadores votaron a favor de oficializar el aumento en la tarifa del transporte urbano colectivo, a 2.50 córdobas, en medio de la tímida protesta de líderes del Movimiento Comunal que llegaron ayer a la sesión del Concejo.
“La canasta básica está más cara que nunca y los salarios de los pocos que están empleados están congelados. Esta población ya no aguanta más alzas. Los transportistas deberían ser más conscientes, aunque la culpa de todo la tiene el Gobierno central”, dijo Erick Medina, representante del Movimiento Comunal.
Sin embargo el Alcalde de Managua, Herty Lewites, a manera de advertencia dijo que éste sería el último incremento tarifario que autorizaría el gobierno municipal.
“Yo quiero dejar bien claro. Yo le digo al transporte, como creo que dirían los concejales amigos de todas las bancadas: No más alzas en este año, aunque siga subiendo el barril de petróleo. Ahora deberán irse a quejar con el Gobierno central porque es un trago amargo para la población”, expresó Lewites.
Desde la Navidad pasada, los transportistas comenzaron a cobrar “de hecho” el aumento del pasaje, argumentando que en una sesión de la junta directiva del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), realizada a mediados de diciembre del 2003, se acordó el aumento del pasaje, sin embargo éste debía ser autorizado por el Concejo municipal.
EL ARGUMENTO DE LOS TRANSPORTISTAS
Por su parte Rafael Quinto, presidente de la Unión Regional de Cooperativas del Transporte Colectivo (Urecotraco), dijo que la tarifa de 2.50 córdobas aún era insuficiente, y que si no se hacía este ajuste hubieran ido a la quiebra.
“Quebramos porque somos un sistema. Tenemos que trabajar desde las 4 y media de la mañana hasta las 10 de la noche, independientemente de que haya o no usuarios en la calle, mientras los autobuses están gastando, a diferencia de otros sistemas que sólo trabajan en las horas que les conviene”, manifestó Quinto.
El dirigente transportista dijo que actualmente el negocio del transporte se encuentra en un punto de equilibrio, es decir que no están ganando ni perdiendo.
“Y eso mismo ocurre en la economía de la mayoría de las medianas y pequeñas empresas de Nicaragua, lo que pasa es que tenés que subsistir, vivir endeudado, hasta que vengan mejores bonanzas a este país”, explicó Quinto.
¿TRABAJO REGALADO?
A la pregunta de que si los buseros regalan su tiempo y su trabajo, el líder transportista Rafael Quinto respondió que sí, y agregó: “Es casi igual como los médicos, quienes por dos mil pesos regalan su tiempo y su trabajo… pero cuando no tenés otra alternativa, ni vos ni yo podemos irnos de donde medio comemos”.