Elízabeth Romero [email protected]
Como homicidio culposo será remitido a los tribunales de justicia por el Distrito Tres de la Policía el caso de la muerte del niño Edgard Alfaro Ramírez, de nueve años, ocurrido el miércoles al mediodía en San Isidro de Bolas.
Hasta ayer, la Policía consideraba que la autora de la muerte fue la niña de 14 años de iniciales M.R.R.M., quien manipuló el arma de manera accidental.
El jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de la Policía, capitán Félix Villareal, afirmó que practicaron prueba de parafina a cuatro personas, incluido el fallecido, para descartar la participación de otras personas.
Las otras personas a quienes se les efectuó la prueba, fue al padre adoptivo Juan Carlos Ramírez García, a la progenitora Celia Argentina Alfaro y a la supuesta autora de los dos disparos accidentales, la menor de 14 años.
Del cuerpo del niño el médico forense del Instituto de Medicina Legal, extrajo un proyectil que estaba alojado en la parte superior del pulmón derecho, el cual fue enviado al Laboratorio de Criminalística, “para ver si fue disparado con la misma arma TT que nos presentaron” el día del suceso a última hora.
En las pesquisas encontraron un casquillo que quedó pegado en la recámara de la pistola TT, que no es usual en este tipo de arma.
Villareal dijo que han solicitado el apoyo de un sicólogo para que entreviste a la niña, aunque ésta le dijo a las autoridades que manipuló el arma.
“Vamos a necesitar de la ayuda del sicólogo. Porque nos encontramos con una niña alterada de los nervios, con poco hablar”, dijo Villareal, quien no descartó que el accidente haya sucedido mientras ambos menores jugaban con el arma de fuego que además de deteriorada no estaba legalizada.
El funcionario recomendó a los dueños de armas de fuego que eviten dejar armas cargadas en sus viviendas o accesibles a los niños. Sobre todo si se trata de armas automáticas.