- Señala que le preocupa no tener una casa donde albergar a sus hijos, incluyendo a los cuatro bebés que acaba de dar a luz
Roberto Pérez Solís [email protected]
La cuatrilliza llamada “la número tres” está mejor. Hasta en horas de la tarde de ayer sus problemas respiratorios y de presión arterial, según la responsable de la Sala de Neonatología del Hospital Bertha Calderón, doctora Nieves Sánchez, habían disminuido permitiendo que por primera vez fuera alimentada.
La doctora dijo que si la niña tolera el alimento “es un avance, se le irán haciendo aumentos progresivos de los mismos y si todavía los tolera viene la mejoría”. No obstante, expresó que esto no tiene que verse como una recuperación definitiva porque los niños nacieron de manera prematura y la inmadurez en sus órganos hace que “corran el riesgo de adquirir problemas en sus ojos, corazón, su cabecita u otros órganos”.
EXPUESTOS A ENFERMEDADES
Los médicos están alimentando a la niña con pequeñas cantidades de leche materna pero no de su madre Rosa Nidia Martínez, pues hasta el mediodía de ayer la señora no había salido del cuarto de recuperación. El resto de los cuatrillizos, dos niñas y un varón, quienes se mantienen estables, está siendo alimentado de la misma manera.
“Todos bajaron de peso pero es lo esperado, los recién nacidos bajan siempre durante la primera semana de vida entre el 10 y el 15 por ciento de peso, si no se enferman y luego se recuperan. Podemos decir que los cuatrillizos están estables, pero delicados. Están bajo mucha observación por ser sensibles a cualquier enfermedad”, indicó la doctora.
Y mientras los cuatrillizos se recuperan lentamente, en la sala de recuperación post-quirúrgica, Rosa Nidia también lo hace. Habla y se mueve con mayor facilidad pues los efectos de la anestesia y los dolores postparto han desaparecido casi por completo.
UNA CASITA
Junto a su cama se pueden observar amontonados productos para bebé que personas caritativas y algunas instituciones del Estado le han obsequiado. Pero a pesar de esta ayuda, de la cual dice estar muy agradecida, la señora originaria de la comunidad jinotegana de Aventina todavía no recibe el regalo esperado.
“Quiero una casita para tener donde vivir con mis ocho hijos. Espero que alguien se comprometa a regalármela porque no sé cómo voy a hacer, no tengo dinero para mantener a mis hijos y menos para comprar una casa”, dijo afligida la señora.
Esta humilde mujer sueña con tener una casa cerca de Jinotega para poder trasladarse a cualquier centro de salud en caso de que algunos de sus cuatrillizos sufra alguna enfermedad.