- Ausencia de cortadores en el norte no se ha logrado solventar en su totalidad
Jehú Hernández Sandoval yLuis Eduardo Martí[email protected]
MATAGALPA.— Los precios establecidos recientemente por el Ministerio del Trabajo (Mitrab), como salario mínimo para los cortadores de café, no han surtido los efectos esperados, ya que las haciendas cafetaleras del norte del país aún resienten la falta de mano de obra.
A pesar que lo estipulado por el Mitrab representa un incremento aproximado al 25 por ciento, los cortadores tradicionales aún permanecen en sus comarcas y comunidades, al considerar que esos precios ya no son atractivos, puesto que la cosecha en algunos sectores supera el 50 por ciento y la cantidad de grano maduro no permite alcanzar metas significativas por día.
“Ese aumento es parte de la preocupación del Gobierno por sacar la cosecha, pero la decisión la tomaron muy tarde, debieron hacerlo antes que el grano se madurara y se cayera”, expresó Joaquín Solórzano Lanzas, productor matagalpino y directivo de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).
También dijo que hasta el 9 de enero calculaban en la zona norte del país una pérdida que oscila entre el 10 y el 15 por ciento, lo que se traduce en más de cien mil quintales oro, que a un precio promedio de 69 dólares, la pérdida casi alcanza los siete millones de dólares.
“La decisión se tomó cuando el daño estaba hecho y la cosecha ya prácticamente va a finalizar”, señaló.
AUSENCIA NO ES POR PRECIOS
Para los productores de Matagalpa, el origen de la ausencia de cortadores son los acuerdos que el Gobierno suscribió el año pasado con dirigentes campesinos en Las Tunas, donde les ofrecieron alimentos.
“Se suponía que se les dejaría de entregar alimentos en octubre, peor no fue así, se llegó hasta noviembre entregando alimentos. Esos beneficiarios no sintieron la necesidad de ir a cortar café”, indicó.
Aseguró que también afectó la puesta en marcha del programa Libra por Libra, ejecutado por el Gobierno el año pasado, suponiendo que se produciría hambruna a causa de la sequía. “Los cortadores se convirtieron en productores. Se quedaron en sus tierras cultivando sus granos básicos y algunos se integraron a los cortes hasta que terminaron con lo suyo”, lamentó.
EN LA REPELA
La cosecha cafetalera está entrando a la etapa final de recolección, denominada “repela”.
Hasta ahora, en la mayoría de las haciendas cafetaleras se ha recolectado entre el 75 y 80 por ciento de la cosecha, lo que según el productor Joaquín Solórzano Lanzas, ha reducido la necesidad de mano de obra.
“Como la cosecha está entrando a su etapa final, una buena parte de las haciendas está dejando ir a los cortadores y se están quedando con la mano de obra tradicional, es decir, principalmente con los colonos de las fincas y con aquéllos que siempre han llegado a esas fincas a cortar café”, comentó Solórzano, directivo de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).