- Casi el 90 por ciento considera que la carne estadounidense está libre de la enfermedad
- Las cadenas de hamburguesas no han disminuido sus ventas
Dave CarpenterAP
CHICAGO.- Más de dos semanas después del primer caso de encefalopatía espongiforme bovina en Estados Unidos, los peores temores de la industria del ganado no se han cumplido.
Hasta el momento no ha habido evidencia de la difusión de la enfermedad, y los estadounidenses siguen consumiendo sus bistecs.
La confianza de los consumidores en la carne estadounidense sigue siendo alta y desde septiembre no se ha modificado en las estadísticas, según una encuesta realizada el 29 y el 30 de ese mes por la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne.
Ochenta y nueve por ciento de los 1,001 adultos no vegetarianos entrevistados en persona y por teléfono dijeron que confiaban en que la carne estadounidense estaba libre de la enfermedad de la “vaca loca”, y un 75 por ciento afirmó que comían la misma cantidad de carne que el mes anterior.
Son los porcentajes más altos en los siete años que se ha realizado esta encuesta, que tiene un margen de error de más o menos el 3 por ciento.
“Uno no puede dejar de vivir”, dijo recientemente Karl Wagoner mientras se terminaba una hamburguesa en Trenton, Nueva Jersey.
Los observadores de la industria y los expertos en manejo de crisis dicen que las noticias del 23 de diciembre no se han convertido en una alarma generalizada, porque los consumidores comprendieron con rapidez que el riesgo individual para los seres humanos seguía siendo lejano.
La carne también se benefició del fuerte aprecio que el público le tiene. Richard Laermer, ejecutivo en relaciones públicas, la coloca apenas un poco por debajo del pastel de manzana en la cadena alimenticia de Estados Unidos.
“Los estadounidenses y las hamburguesas: ésa es una relación muy, muy seria”, dijo Laermer, director de RLM Public Relations Inc. en Nueva York y Los Ángeles. “La gente no va a dejar las hamburguesas tan fácilmente como dejaría, digamos, el (agua embotellada) Perrier o (el analgésico) Tylenol”.
Lo mismo ocurre con los perros calientes, otro icono de la carne de res.
Las cadenas de hamburguesas informan que no han disminuido sus ventas —a pesar de que muchas naciones extranjeras suspendieron las importaciones de carne de res estadounidense—, y los inversionistas han vuelto a adquirir acciones relacionadas a la carne después de venderlas masivamente al conocerse el brote de la enfermedad.
Incluso, los títulos de McDonald’s han subido más en la bolsa de lo que estaban antes del 23 de diciembre.
SACRIFICARÁN 130 RESES DE OTRO REBAÑO
El Departamento de Agricultura ha ordenado sacrificar cerca de 130 cabezas de ganado de un rebaño relacionado con la vaca del Estado de Washington que desarrolló el llamado “mal de las vacas locas”.
Los animales son vacas productoras de leche de la misma granja de Mabton (Washington) en el que se localizó el caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) a finales del año pasado.
El pasado martes, las autoridades sacrificaron alrededor de 450 terneros, porque entre los animales se encontraba un descendiente de la vaca enferma. Los investigadores no pudieron identificar el animal al no estar etiquetado por lo que decidieron eliminar todo el rebaño.
Los rumiantes afectados por EEB contraen la enfermedad por el consumo de alimentos que contienen restos de otros animales contaminados con el mal de las “vacas locas”.
MÁS DE UNA VACA
Se requerirá más que una sola res Holstein, un tipo de vaca, con la enfermedad de la “vaca loca” para evitar que consumidores como Ralph Flores compren carne. “Tendría que ser una epidemia importante”, dijo Flores mientras compraba salchicha de res en una carnicería de Chicago.