Consumismo amenaza

Informe difundido ayer asegura que compras desenfrenadas están provocando aumento de enfermedades como la obesidad Gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó desde 1960 al 2000 EFE Roman, Times, serif»> Consumismo amenaza Informe difundido ayer asegura que compras desenfrenadas están provocando aumento de enfermedades como la obesidad Gasto para la adquisición de […]

  • Informe difundido ayer asegura
    que compras desenfrenadas
    están provocando aumento de
    enfermedades como la obesidad
  • Gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó desde 1960 al 2000

EFE

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Consumismo amenaza



Informe difundido ayer asegura
que compras desenfrenadas
están provocando aumento de
enfermedades como la obesidad

Gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó desde 1960 al 2000

EFE




WASHINGTON.- El apetito consumidor que existe en el mundo no sólo ha perjudicado por igual la vida de ricos y pobres, sino que mantiene un ritmo insostenible, según el Informe sobre el estado del mundo en 2004, publicado ayer por el Instituto Worldwatch.

El consumismo, que se ha extendido por el mundo debido a la creación de mayor riqueza y la globalización, acarrea graves consecuencias para los ricos y no contribuye a resolver los problemas de los sectores más indigentes, según el informe.

El Instituto Worldwatch (WI) indica que “las enfermedades del consumismo”, entre ellas la obesidad, han afectado gravemente a los sectores de mayores recursos.

“El mundo consume productos y servicios a un ritmo insostenible, con resultados graves para el bienestar de los pueblos y el planeta”, destaca el informe.

Agrega que más de 1,700 millones de personas ingresaron durante gran parte del siglo pasado a la “clase consumista” y adoptaron dietas, sistemas de transporte y estilos de vida hasta ahora limitados a Europa, América del Norte y Japón.

“El aumento del consumo ha ayudado a atender necesidades básicas y a crear fuentes de empleo”, dijo el presidente del Worldwatch Institute, Christopher Flavin, al dar a conocer el informe.

“Pero en este siglo, el apetito consummidor sin precedentes destruye los sistemas naturales de los que todos dependemos y hace aún más difícil que los pobres satisfagan sus necesidades básicas”, añadió.

“Los mayores índices de obesidad y deuda personal, escasez crónica de tiempo y degradación ambiental, son síntomas de un consumo excesivo que reduce la calidad de vida para mucha gente”, agregó.

El informe afirma que el gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó desde 1960 y en 2000 fue de más de 20 billones de dólares.

Además, sólo un 12 por ciento de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60 por ciento de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en África al sur del Sahara, representan sólo un 3.2 por ciento.

Según los directores del proyecto, Lisa Mastny y Brian Halweil, en las últimas décadas el consumismo de los más ricos, y ahora de las clases medias, ha ido más allá de la intención de saciar necesidades o incluso ansias.

Además, el fenómeno aumenta en el mundo en desarrollo debido a la globalización, que ha permitido que millones de personas entren en el consumismo al proporcionar la tecnología y el capital para producir y distribuir bienes de consumo.

Los bosques, las tierras agrícolas, las selvas y los territorios vírgenes disminuyen para dar espacio a la gente, las casas, los centros comerciales y las fábricas, señaló.

Según Halweil, el consumo no es intrínsecamente negativo. En estos momentos en el mundo hay casi 3,000 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios.

¿MAL EJEMPLO?

Para el Worldwatch Institute, el ejemplo clásico de país consumista es Estados Unidos, donde hay más automóviles que personas autorizadas para conducirlos.

Pero esto no significa que los estadounidenses sean más dichosos, ya que sólo un tercio de ellos dijo que vive “muy feliz”.

Esa cifra es casi igual a la de 1957, cuando sólo disfrutaban de la mitad de su riqueza actual.

En China, la demanda consumista ha estimulado la economía, creado fuentes de empleo y atraído la inversión externa, señaló.

Pero para que no se alteren estos beneficios, el Instituto Worldwatch propone reformas tributarias para dedicar más impuestos a reparar los daños al ambiente, normas para impedir la incineración y mejorar la calidad y durabilidad de los productos, así como la responsabilidad personal.

INSOPORTABLE

El creciente consumo en el mundo industrializado y en los países en desarrollo es más de lo que nuestro planeta puede soportar, señala el Worldwatch Institute.

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