- Se esperaba mucho más de ellos
Víctor Cota
Entre los sucesos que conmovieron a diversos sectores del boxeo mundial durante 2003, se dieron especialmente tres derrotas de otros tantos favoritos que habían llegado a la cumbre, sosteniéndose en ella —dos por poco tiempo y el otro durante varios años— y de los que se esperaba más, mucho más de lo que se les vio en sus últimas batallas.
Este trío tenía ya un reconocimiento muy respetable por todo lo que se les había visto en el ring, y lo menos que se esperaba de ellos era que continuaran hacia arriba, como habían venido haciéndolo en forma permanente.
No podemos decir que lo que estamos mencionando constituyó algo decepcionante, porque los tres pelearon, buscaron la victoria en de sus respectivos combates, y ninguno se rindió ni presentó una forma indigna ante la superioridad de su adversario.
Estamos hablando del nicaragüense Ricardo Mayorga, y los mexicanos Alejandro García y Marco Antonio Barrera; este último, el único veterano —entre los tres derrotados— por lo que respecta al número de batallas sostenidas.
El caso de Ricardo Mayorga fue el más sorprendente. La inmensa mayoría de pronósticos lo favorecía, eran muy pocos, si los había, quienes pensaban que podría perder frente a Cory Spinks, y casi todos hablaban de un nocaut a su favor.
Sin embargo, las cosas se dieron de otra manera en el cuadrilátero.
Si bien, gente de enorme confianza en lo que se refiere a conocimientos y honestidad, y que vio la pelea, asegura que Spinks fue ayudado tanto por el réferi como por los jueces, se suponía que el zurdo norteamericano no podría sostenerse de pie por mucho tiempo, sin importar el apoyo que pudieran darle.
Tal suposición obedecía tanto a lo que se había visto al campeón welter de la FIB, que no era para impresionar a nadie, como el tremendo poder destructor mostrado por Mayorga frente a un hombre reconocido en la primerísima línea, Vernon Forrest, al que derrotó en dos ocasiones (nocaut y decisión) y también cuando deshizo rápidamente al guyanés Andrew Lewis.
La decisión mayoritaria mediante la cual el centroamericano terminó declarado perdedor, fue tan sorprendente como el que Spinks haya llegado de pie al final de los 12 asaltos.
No sabemos si Mayorga llegó en su mejor forma, si descuidó su preparación, si no hizo caso a su esquina. El caso es que perdió una pelea de gran importancia para su carrera, después de haber alardeado ante el público sobre la victoria que alcanzaría sobre su hoy victimario.
En lo personal nos parece que a Ricardo Mayorga —como lo dijo alguna vez Alexis Argüello, a quien criticamos por ello en su momento y ahora reconocemos nuestro error— le falta inteligencia. Se ensoberbece fácilmente, cae en tentaciones que se contraponen diametralmente al boxeo y no sabemos si sea un hombre con buenos sentimientos.
En fin, habrá que verlo en su campaña del 2004.
EL CASO DE LOS MEXICANOS
Por lo que respecta al tijuanense Alejandro “Terra” García, la explicación parece más sencilla. Hablamos de un peleador nuevo, que llegó demasiado pronto a un trono mundial, gracias a sus explosivos puños.
Le falta experiencia y eso se vio en este combate el pasado día 13, cuando perdió la corona por un golpe sucio propinado por el estadounidense Travis Simms al salir de un clinch y cuando el mexicano tenía las manos abajo. Simms es un zurdo de 32 años que iba con marcha igualmente de invicto y había puesto fuera de combate a 17 de sus 21 contrarios hasta antes de disputar la faja superwelter.
No tenemos crítica para Alejandro. Al contrario, fue un hecho del que con su entusiasmo y entrega habrá de sacar buena experiencia, y queremos pensar que volverá a ser campeón del mundo en este año que está iniciando.
Sobre la derrota que sufrió Marco Antonio Barrera frente al filipino Manny Pacquiao, fueron varios factores los que influyeron.
En primer lugar este último fue un contrario que nunca debió enfrentar Barrera. El haber dado forma a esa pelea fue un error grandísimo de Oscar De la Hoya como promotor, y también tanto de Barrera como de su mánager, Rudy Pérez.
El estilo, la fortaleza, en general la calidad del isleño, aunado a diversos problemas que se presentaron en el entorno del púgil mexicano, se conjugaron para que no pudiera pelear como había acostumbrado a los aficionados en los últimos tiempos.
Tomado del Diario Esto