Los testigos de ultratumba

Klaus Stadthagen [email protected]

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Los testigos de ultratumba


Klaus Stadthagen G.
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El bien triunfará sobre el mal. Si éste no fuera un supuesto que sustentara nuestro diario vivir, perdería sentido la vida, y la realidad es que hemos optado por seguir viviendo.

El triunfo del bien se dará cuando las acciones individuales buenas sean más y mayores, que las acciones individuales malas; cuando el colectivo de personas que opte por el bien tome más y mayores acciones para hacer triunfar su causa. Esta causa puede durar días, años, generaciones, todo depende de una decisión personal. Acertadamente decía el director de mi colegio de estudios: “El bien y el mal, salen del corazón del hombre”, entendiéndose por corazón como aquella parte esencial, propia de cada persona que encarna la conciencia y del que nacen nuestras acciones.

Probablemente si tuviéramos testigos de ultratumba, algunos que conocieran la trascendencia de los actos pasados, sería más fácil entender las consecuencias de nuestras malas acciones, sería más fácil rectificar; valoraríamos mejor los intangibles de un mal actuar y en nuestro personal análisis de costo-beneficio, escogeríamos el bien actuar. Desafortunadamente la ausencia de tales testigos dificulta la tarea y nos obliga escoger, no sólo basado en la razón, pero también basado en la conciencia. Conciencia que sin conocer testigos nos provee duda, al menos, si conviene o no, actuar mal.

Conciencia y razón se unen en preguntas como: ¿Tomarías una acción que no te gustaría tomaran contra ti? ¿Podrías vivir en un mundo en el cual todos tomaran acciones iguales a las tuyas?

Pero pareciera, algunos dirían, que con o sin testigos de ultratumba, con o sin ayudas racionales, habrá personas que hagan bien y otras que hagan mal. Seguro. Sin duda el que hace mal, al menos en la generalidad de los casos, lo hace conscientemente. De ahí la seriedad del asunto. Ser consciente de nuestro mal actuar es ejercer nuestro propio juicio. La mayor parte de las veces, sin medir sus consecuencias.

Pueden ser consecuencias de corto plazo, quizá algunas que prescriban en nuestro sistema judicial, otras que no puedan ser juzgadas por inmunidad o complicidad. Sin embargo hay otras consecuencias que no prescriben, que trascienden el tiempo y el espacio, y de magnitud que no conocemos. Quizá los testigos silenciosos de ultratumba sí conocen…

Dando paso a la conciencia y a la razón, la persona que cae, se levanta, reconoce su error, se arrepiente, y lo más importante, en ocasiones dejado de lado, enmienda las consecuencias de su actuar.

En algunas ocasiones enmendar es devolver, en otras pedir perdón, en otras enfrentarse a la justicia; en otras simplemente apartarse del camino y dejar y ayudar que el colectivo del bien aumente.

Nos abriga siempre la esperanza del triunfo, el triunfo del colectivo del bien. Habrá siempre hombres, mujeres, caudillos, que se opondrán y no aceptarán responsabilidad por sus actos. Para ellos no es el hombre quien juzga, será la historia, su conciencia, y Dios. Luego, serán testigos de ultratumba.

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