Douglas Carcache*[email protected]
Nicaragua comenzará el nuevo año con la posibilidad de exportar más bienes a Estados Unidos, y el Gobierno apuesta a que los empresarios, desde el más pequeño hasta el más grande, cambiarán su mentalidad y harán productos nuevos, con más calidad, para competir en el exterior.
Para el Gobierno, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta) es el “puente al progreso”, pero sus críticos dicen que es un acuerdo más para comerciantes y aunque mejore la economía, habrá más pobreza.
En todo caso, las opciones económicas más próximas que tiene Nicaragua son la condonación del 80 por ciento de su deuda externa (HIPC), prevista para los primeros meses del 2004; y el comercio libre a través del Cafta, firmado hace dos semanas.
El país gastaría menos dinero en pagos de intereses por deuda y destinaría más fondos a inversiones públicas; los empresarios nicas venderán en los mercados de Estados Unidos y vendrán inversiones extranjeras a Nicaragua.
Por eso, de la HIPC y del Cafta depende la realización del Plan Nacional de Desarrollo (PND), un proceso de inversiones que comenzaría en el 2004 con la meta de que, 25 años más tarde, el ingreso promedio anual de cada nicaragüense haya aumentado de 750 a 1,500 dólares.
La estrategia del Gobierno de Enrique Bolaños es convertir a la mayoría de los nicaragüenses en pobladores urbanos, ya que casi la mitad de los habitantes viven dispersos, en asentamientos rurales pequeños, algunos con sólo 200 personas.
Con ese fin quieren formar aglomeraciones de población y empresas, porque “es muy difícil que en aislamiento las personas puedan tener acceso a cosas tan básicas como agua potable, electricidad, salud… y que tengan la posibilidad de interactuar con otros para aprender y desarrollar conocimientos”, ha explicado el asesor económico presidencial, Mario De Franco.
Es una especie de respuesta a la migración originada en las comunidades más pobres del país, donde están quedando sólo niños y ancianos, porque los hombres y las mujeres se han ido a trabajar fuera, a la ciudad más cercana o a Costa Rica.
El Gobierno quiere ahora invertir más en las ciudades a donde va la gente migrante y crear allí nuevas empresas para aumentar la actividad económica y atraer mano de obra.
Dora María Téllez, del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), está en desacuerdo porque, para ella, significa “arriar” a la gente, “provocar migraciones” de campesinos hacia las ciudades, con un nuevo concepto de reducción de la pobreza que desatendería a los habitantes que quieran seguir dispersos.
Creo que, con o sin este Plan Nacional de Desarrollo, las migraciones del campo a la ciudad y hacia otros países continuarán, porque las necesidades de empleo son mayores que las posibilidades; aunque si los campesinos nicaragüenses encuentran trabajo en la ciudad más cercana, es mejor que al otro lado de la frontera, porque su labor le dejaría más riqueza al país.