El ganado vacuno y caballar se ha posesionado de la laguna, pastando a sus orillas y refrescándose en sus aguas.

Réquiem para Xiloá

Jehú Hernández [email protected] El centro turístico de esta laguna, otrora punto de convergencia para miles de capitalinos que llegaban a refugiarse en sus aguas en épocas calurosas, luce desolada, vacía, a punto de perecer La laguna de Xiloá se encuentra al pie de la península de Chiltepe, en el mismo lugar donde hace millones de […]

Jehú Hernández [email protected]

El centro turístico de esta laguna, otrora punto de convergencia para miles de capitalinos que llegaban a refugiarse en sus aguas en épocas calurosas, luce desolada, vacía, a punto de perecer

La laguna de Xiloá se encuentra al pie de la península de Chiltepe, en el mismo lugar donde hace millones de años se ubicara un volcán, el que después de una erupción se convirtió en el atractivo centro turístico que es en la actualidad para miles de managuas, que cada fin de semana llegan a sumergirse en sus aguas tibias.

Casi de manera religiosa, Juan Alberto Ñurinda, de 46 años, recorre cada domingo en su bicicleta deportiva los nueve kilómetros que separan ese lugar de Bello Amanecer, Ciudad Sandino, tratando de encontrar el descanso y la tranquilidad que necesita después de una ardua semana trabajando como albañil.

El viaje no lo hace solo. Lo acompañan sus hijos Fidel, Carlos y Mario, cada cual en su respectiva “bici”, los que se fueron sumando a la travesía al tiempo que alcanzaban cada uno la edad suficiente para soportar el viaje de ida y regreso.

“Yo vengo a Xiloá desde hace más de diez años, desde antes que nacieran estos chavalos, sólo que antes no venía tan seguido. Ahora me gusta bastante porque me sirve de ejercicio andar en bicicleta y porque descanso en una hamaca”, expresó.

NO ES COMO ANTES

Pero el escenario que disfruta Ñurinda en la actualidad no es el mismo de aquellos años. El huracán Mitch se encargó de cambiarlo drásticamente, en el año 1998, al arruinar las construcciones que el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) iniciaba entonces para reacondicionar ese centro y hacerlo más atractivo para los turistas nacionales y extranjeros.

Sin embargo, los planes se convirtieron en papel mojado. Sólo los trabajos del Club Náutico lograron arrancar, pero lo poco que habían hecho quedó con el agua hasta la mitad cuando la furia de la naturaleza se hizo sentir con aguaceros torrenciales, incontenibles durante una semana.

Ser testigo del caos ocurrido a Xiloá por los efectos del huracán Mitch en 1998, le permitió a Ñurinda adquirir un compromiso con ese balneario. Le tomó cariño. No le importó que no tuviese siquiera las condiciones mínimas para recibir a los bañistas y mantuvo su costumbre de visitarla cada fin de semana.

Las aguas se enturbiaron, la calle que bordeaba la laguna quedó sumergida, los kioscos de picnic se volvieron ruinas, los vendedores ambulantes de gaseosas, raspados, quesillos, cajetas, algodones de azúcar, caramelos y cigarros, brillaban por su ausencia y sólo dos restaurantes ofrecían comidas y bebidas. Él siguió llegando con sus hijos. “Era un verdadero desastre, todo parecía abandonado, sin vida, pero nunca dejé de venir”, recordó.

OLVIDADA

Aunque el Intur no ha dejado de tener presencia en Xiloá, es muy poco lo que está haciendo para devolverle los brillos de antaño. Es cierto que la cantidad de visitantes aumenta cada año, pero aún permanece en el nivel más bajo en cuanto a la recepción de visitantes.

Según la licenciada Ana Yansy Guardado, directora de los centros turísticos del Intur, en la Semana Santa del 2000 Xiloá recibió a 17,336 personas, mientras que en ese mismo período del año 2003 llegaron 57,843. Es decir, experimentó un incremento superior al 300 por ciento.

No obstante, señaló que las estadísticas ubican a ese balneario en el último lugar entre los cinco que están bajo la administración de esa institución, que se ubican en el siguiente orden: Granada, Pochomil, La Boquita, El Trapiche y Xiloá.

Las condiciones de este balneario no han cambiado mucho con relación a los meses post Mitch. El descenso natural de las aguas es quizá lo más notorio; por lo demás, se observan todavía los estragos de las inundaciones en las instalaciones que permanecen sin restaurar.

Aunque todos los días llegan visitantes, son los fines de semana los más concurridos. Las casi 400 personas que llegan se acomodan entre los maltrechos kioscos de picnic que sobrevivieron al huracán, alrededor de los juegos infantiles, a orillas de la laguna y en los cuatro establecimientos que ahora funcionan ofreciendo comidas y bebidas.

Wilar Rivera, administrador de este centro turístico, indicó que el Intur invertirá unos 300 mil córdobas en remodelación de infraestructura, construcción de nuevos kioscos, mejora de juegos infantiles, limpieza de monte, árboles caídos y las piedras que enchapan sus orillas.

Pero aún así, la laguna de Xiloá no figura en las ofertas y destinos turísticos de la página Web del Intur, compartiendo esa misma suerte con El Trapiche, y contrario a Granada, La Boquita y Pochomil, que sí son promocionados por el ciberespacio.

Con lo apartado del lugar y la falta de promoción, sólo hace falta instalar una lápida a la entrada, con la leyenda: “Aquí yace Xiloá, siempre tibia, siempre fresca”.

COMO SE LLEGA

A Xiloá se llega en camionetas de transporte colectivo, que hacen la ruta desde el puente ubicado en la entrada a Ciudad Sandino. El pasaje tiene un costo de 2.50 córdobas. En vehículo particular puede viajar por la carretera nueva a León, saliendo de Managua por el parque Las Piedrecitas, girando a la derecha después de la entrada a Ciudad Sandino.

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