Orlando N. Bonilla
El 22 de diciembre engalanaron la antigua Catedral de Managua instalándole luces e iluminándola con reflectores artísticos. Aplaudo esta iniciativa de Intur que viene a dar realce nocturno a esta área tan emblemática y simbólica de nuestra capital, que todos sabemos necesita tanto, pero tanto, embellecerse.
Sin embargo hago una crítica constructiva a los encargados del ornato capitalino. Me refiero a las gradas metálicas que están situadas al costado oeste de la fuente luminosa de la Plaza de la Republica. Tengo claro la razón de porqué las instalaron, pero actualmente muy poco uso se les da y afean el área. Estéticamente no encajan del todo en el entorno artístico y visual de Casa Presidencial, antigua Catedral, Palacio de la Cultura y Parque Central: suprimen la continuidad de la belleza de la fuente con lo verdoso del parque, no permiten la visualidad de la misma fuente desde el parque, y para colmo, la suciedad y basura que dichas graderías captan todo el día es enorme.
La combinación de la arquitectura vieja y moderna combinado con el verde del parque y lo cristalino del agua de la fuente es inspirador, pero, tristemente, una armazón de viejo y sucio metal sin uso resalta grotescamente en medio de todo ese apacible entorno. Sugiero a los encargados de las decisiones en este asunto que piensen seriamente en su remoción lo antes posible.