Cronos

Luis Sánchez [email protected]

Cronos era el dios del tiempo de los antiguos griegos, y de su nombre se derivan palabras muy conocidas actualmente, como cronología, crónica, cronista, cronómetro, etc.

El equivalente de Cronos en la mitología romana era Saturno, cuyas festividades (Saturnalias) se celebraban en estos días que en el calendario moderno corresponden a diciembre. Por eso algunos historiadores consideran que la Iglesia Católica escogió estas fechas para celebrar la Navidad, pues el cristianismo donde no podía extirpar los cultos y fiestas paganas las convertía en festividades cristianas.

Cronos era hijo de Urano y Gea, hermano de Titán y padre de Zeus, Poseidón y Hades. Cronos y su hermano fueron encerrados por su padre en la profundidad de la Tierra, para que al crecer no le disputaran el poder. Pero Gea liberó a Cronos, quien era su preferido, y lo armó con una guadaña para que luchara contra su cruel padre. Cronos venció y castró a Urano y de la sangre de los genitales de éste, caída sobre el mar, nació la hermosa e incomparable diosa del amor, Afrodita.

Gracias al respaldo de su madre, Cronos sustituyó a Urano en el poder, a pesar de que el trono le correspondía a su hermano Titán, por ser el mayor. Titán se enfureció por eso pero Gea lo aplacó asegurándole que después de Cronos seguiría él en el poder. Entonces Titán puso como condición que Cronos matara a todos los hijos varones que su esposa Rea le fuera pariendo, a fin de que no tuviera sucesor.

Y así ocurrió. Cronos devoraba a cada hijo que paría Rea, hasta que ésta, cuando nació Zeus (Júpiter) lo salvó dándole de comer a Cronos una piedra envuelta en pañales. Rea ocultó a Zeus en Creta, donde lo amamantó la fabulosa cabra Almatea y creció al cuidado de las Ninfas. Después, cuando creció, Zeus destronó y expulsó del cielo a Cronos, quien se fue a vivir exiliado en el Lacio, Latium, que según algunos etimólogos viene de “latere” y significaba estar oculto, o “donde se esconde”, pues allí, exactamente en la colina Capitolio donde se fundaría Roma, se refugió Cronos, o sea Saturno en la mitología romana.

Cronos o Saturno enseñó a los latinos la agricultura y gracias a ésta pudieron vivir una época de abundancia y prosperidad (Edad de Oro), pues los otros pueblos seguían viviendo de la caza y la pesca. Inclusive, algunos estudiosos de la etimología creen que la palabra Saturno es una voz compuesta de Sata, que quería decir cosas sembradas, y Ops, que significaba abundancia, pues se cree que en el Lacio Saturno tuvo por mujer a esa diosa de la prosperidad, aunque otros mitólogos estiman que la mujer de Saturno en el Lacio fue Filia, diosa de la simpatía y de las aficiones.

Durante la República Romana en el templo de Saturno se guardaba el “aerarium”, o tesoro público, y eran el centro de sus fiestas, las Saturnalias, originalmente de un solo día pero Julio César agregó dos días más, y finalmente Domiciano las extendió a siete días, en el lapso que ahora corresponde a la semana del 16 al 23 de diciembre. Durante estas fiestas se interrumpían las operaciones militares, cerraban los tribunales y las escuelas, no se reunía el Senado, se suspendían las ejecuciones, se liberaba a algunos prisioneros, los esclavos eran servidos por sus señores y al final se hacía un gran banquete público, inaugurado con la exclamación “¡Io Saturno!”, todo en recuerdo de la Edad de Oro desaparecida.

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