Francisco Flores Morales
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Navidad: tiempo de cambios y esperanza
Francisco Flores Morales
La primera Navidad del mundo fue un acontecimiento que nos muestra el ejemplo de renunciación y de la pobreza de quien merecía mejores condiciones que cualquier rey; la primera Navidad del mundo nos retrata un país intervenido y empobrecido, de primitiva economía agrícola y pastoral. La primera Navidad del mundo, retrata un pueblo de honda tradición religiosa, pero incapaz de percibir que su Mesías no se reducía al libertador político de Israel del yugo extranjero, ni a la exaltación hebrea a ser el primer reino del mundo.
La palabra de Dios expresada en la Santa Biblia relata que a fínales de cada año, en el último mes, se daba una de las tres fiestas religiosas más importantes de los hebreos: la de los Tabernáculos, Cabañas, o Enramadas y Pentecostés, con las cuales se conmemoraba la presencia de Dios en las tiendas de campaña o viviendas provisionales que tuvieron los descendientes de Abraham en el desierto. La presencia de Dios era simbólica en el Arca de la Alianza, pero quería evidenciar la realidad de un Dios junto a su pueblo en la construcción de su historia.
La fiesta de los Tabernáculos profetizaba una identificación mayor de Dios con su pueblo, una identificación que haría bajar de lo etéreo una voluntad de vivir, soñar y sufrir junto a su pueblo, como uno más de ellos, como uno más de los más pobres.
La Navidad también es una enseñanza a todos los hombres y mujeres para que sean solidarios unos con otros. El ejemplo también es para los gobernantes, no sólo para que rechacen el monstruoso modelo de un Herodes, sino para que amen a su pueblo, sean servidores, se identifiquen con las aspiraciones, los sueños y sufrimientos de sus gobernados. Hay que recordar cómo la providencia primero dispuso la visita y presencia de los humildes pastores de la cercanía, antes que el oro, el incienso y la mirra de los magos de Oriente.
En la celebración de diciembre y especialmente en la Navidad, los seres humanos tenemos la permanente inspiración para examinar y reflexionar sobre el fenómeno de la pobreza y el abandono. La Biblia nos relata como El Salvador de la Humanidad –Cristo Jesús– fue rechazado y abandonado junto a su familia. Este hecho bíblico nos recuerda que los seres humanos debemos vivir en el presente como hermanos, apoyándonos unos a los otros. Por ello la Navidad, que significa nacimiento, es una invitación a hacer las cosas de nuevo y de mejor manera. La Navidad invita a nuevos planes y nuevas actitudes, donde primen la solidaridad y la identificación con el prójimo. “Amaos unos a los otros” dice el Señor Jesús.
La crisis que vivimos los nicaragüenses nos cubre a todos, pero siempre es posible un gesto de solidaridad, una muestra de cariño, un presente modesto, un perdón de determinadas ofensas, un apretón de manos, una visita al que está preso, un gesto de consuelo al que está enfermo.