El mundo de las fiestas y los eventos es bastante amplio, pero esta vez nos vamos a concentrar en estas fiestas navideñas que traen consigo un ambiente familiar de paz, reconciliación y fraternidad.
La regla principal en todo evento, aún cuando éste sea familiar, lo primero que se debe hacer es preguntarnos qué menú vamos a preparar, cuántas personas aparte de los familiares estarán presentes, qué bebidas vamos ofrecer. Una vez resueltas estas interrogantes, se hace indispensable elaborar un “presupuesto”.
Esto último nos permitirá decidir si podemos elaborar un menú formal, informal o un banquete de gala. Sin duda alguna, el plato fuerte de toda la noche es el pavo, siendo éste un plato exportado de otra cultura, por lo que sugiero conservar nuestras tradiciones gastronómicas con la milenaria gallina rellena, o simplemente un lomo de cerdo pinchado. De hecho, estas carnes se pueden complementar con una deliciosa ensalada, arroz, guarniciones como el pan y la tortilla, etc.
Generalmente no todos los invitados llegan solos, así que el anfitrión debe prepararse para esos imprevistos; por tanto mi consejo más práctico es calcular entre el tres o cinco por ciento del total de invitados. O sea, usted preparará el número de servicios por persona más la cantidad que multiplico. Eso le permitirá contar con reservas.
Todo anfitrión lo que busca es halagar a sus invitados y con ello dejar un buen recuerdo de la festividad. Sin embargo, lo más importante en estas fiestas es dedicarle tiempo a la familia, conservar el espíritu de unidad y la fraternidad entre todos los seres humanos.
LA BASE DE TODO BUEN ANFITRIÓN
1) Programación: Acción fundamental si desea halagar a sus comensales. Por muy pequeña que sea su lista de invitados programar su tiempo y espacio le ahorrará inconvenientes de última hora
2) Coordinación: Si tiene un grupo de personas que están dispuestas a ayudarle o usted las ha contratado, comunique claramente sus deseos y verá con fluidez los resultados.
3) Revisión: Aún cuando todo marche bien no deje de revisar lo que necesita a última hora.
4) Control: Que todo lo planeado esté bajo completa supervisión. Antes, durante y después del evento. La experiencia acumulada le enriquecerá aún más su capacidad de anfitrión.