Doña Auxiliadora Sánchez, madre de Luis Pérez, siempre estuvo lejos del televisor porque no soporta ver pelear a su hijo.

Amigos y parientes vivieron el gran día

Madres lloraron y protegieron con sus rezos los combates de sus hijos Francisco Jarquín Soto [email protected] En la casa de doña Celina Hernández, madre de Rosendo Álvarez, campeón mundial de las 108 libras de la Asociación Mundial de Boxeo, la actividad comenzó a las cuatro de la madrugada con los primeras oraciones para que a […]

  • Madres lloraron y protegieron con sus rezos los combates de sus hijos

Francisco Jarquín Soto [email protected]

En la casa de doña Celina Hernández, madre de Rosendo Álvarez, campeón mundial de las 108 libras de la Asociación Mundial de Boxeo, la actividad comenzó a las cuatro de la madrugada con los primeras oraciones para que a su vástago, Dios– como dice en sus propias palabras– “me lo proteja, y traiga de regreso el cinturón a Nicaragua”.

Pero distinto a otros días, en la humilde vivienda de Ciudad Sandino, la progenitora del campeón no quiso dedicarse a hacer las piñatas que vende todos los días para distraerse de su aburrida rutina.

“Todo el día he pasado orando desde que me levanté y muy pendiente de cada cosa que dicen de Rosendo”, dijo doña Celina, minutos después de hacer su último ruego a Jesucristo, aún con sus ojos llorosos.

Lo que tenía preocupada a Hernández era que había escuchado que a Rosendo no lo localizaban en el Hotel Bally’s, pero en cuanto vio en la pantalla a su muchacho, la presión terminó y se aferró a su silla para emprender el nuevo reto junto a su hijo, que se enfrentaba al mexicano Víctor Burgos.

Su primera reacción al terminar la pelea fue: “¡Me le robaron a mi muchacho! No sé que vieron los jueces pero lo despojaron. ¡Son unos bárbaros!”, reclamaba como queriendo que sus palabras atravesaran la pantalla y se escucharan en Atlantic City.

FIESTA EN LA PRADERA

En el barrio La Pradera, el ambiente era totalmente distinto. Más de cuarenta personas en plena calle, usando un televisor de la casa del campeón de las 115 libras, Luis Pérez, esperaban ansiosos la pelea de su ídolo, al que vitorearon de inmediato cuando apareció en el aparato que por momentos perdía la señal.

Mucha algarabía, cohetes bombas y morteros, se hicieron sentir desde horas bien tempranas en la cuadra de “Tito” como nombran a Luis. Lo curioso era que ni la madre del “Demoledor” Pérez, doña Auxiliadora Sánchez ni su esposa Yuri, estaban frente al televisor.

Pero era imposible que no se enteraran de la actuación de su querido hijo y esposo respectivamente, porque en cada golpe que daba “Tito”, los gritos de celebración de los seguidores se escuchaban en toda la cuadra.

Deambulando por toda la casa, con su vista un poco perdida por la falta de visibilidad, doña Auxiliadora de 65 años estaba muy callada y sufriendo en silencio por los casi 50 minutos que duró la pelea. Pero en cuanto nomás llegaron a decirle del triunfo de su vástago, saltó de alegría mientras le salían algunas lagrimas de sus ojos.

Y no es para menos la alegría, porque Luis significa para ella y su familia la esperanza de recibir un poco de dinero para salir poco a poco de la pobreza en que viven.

LA PRENSA también visitó las casas de Ricardo Mayorga en Los Laureles y Altos de Santo Domingo, pero las personas que cuidaban las viviendas afirmaron que toda la familia andaba en Estados Unidos acompañando al campeón mundial de las 147 libras.

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