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Grandes pero peligrosas ilusiones
Al parecer es inminente que en su reunión del 19 de diciembre corriente, en Washington, el FMI reconozca que Nicaragua ha cumplido las condiciones para ingresar a la iniciativa Hightly Indebted Poor Countries (HIPC), o sea la Iniciativa de Alivio a Países Pobres Altamente Endeudados que fue creada en octubre de 1996 por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Según las informaciones oficiales esto significa que el país no tendrá que pagar el 80 por ciento de su deuda externa, o sea unos 4,500 millones de dólares, y que los recursos que hasta ahora se han destinado al servicio de la deuda serán asignados a inversiones sociales y fortalecimiento de los programas de reducción de la pobreza.
En realidad como consecuencia de la abultada deuda externa que en su mayor parte (más de 10 mil millones de dólares) fue contraída por el gobierno del FSLN debido a sus políticas estatistas, populistas y aventureras, el país ha sufrido durante los últimos años un incesante aumento del déficit fiscal, estancamiento de la inversión social, disminución del ingreso por habitante, etc. Lo que a su vez genera inconformidad social e inestabilidad política, fomenta la corrupción y el clientelismo partidista, y socava la incipiente democracia y la frágil gobernabilidad nacional.
Pero es muy peligroso alentar falsas ilusiones en la población por el ingreso pleno de Nicaragua a la iniciativa HIPC, vale decir, al pequeño círculo de países más miserables del mundo que son incapaces de pagar lo que adeudan y que ni siquiera pueden producir la comida que necesitan sus habitantes para no morirse de hambre.
Ciertamente, el ingreso pleno a la HIPC y la condonación del 80 por ciento de la deuda externa del país, que será su principal beneficio, no significa que se van a resolver mágicamente los problemas socioeconómicos y políticos de Nicaragua; ni debe entenderse como que a partir de ahora los nicaragüenses —gobernantes y gobernados— podrán hacer lo que quieran con los recursos económicos que se dejarán de pagar por servicio de la deuda.
Por el contrario, el país tendrá que someterse a auditorías internacionales durante más de cinco años, lapso en el que los gobernantes de Nicaragua deben demostrar que cumplen estrictamente las exigencias de austeridad en el gasto público impuestas necesariamente por el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Además, los nicaragüenses en general tendrán que trabajar más duro, ingeniárselas para incrementar su propia creación de riqueza, aceptar sin alborotos de ninguna clase las reglas de los ajustes estructurales, y ante todo, aprender de nuevo a vivir del propio esfuerzo y trabajo, no de la ayuda extranjera.
Dicho con otras palabras, la condonación del 80 por ciento de la deuda no significa que ya se hizo todo y no queda nada más que hacer. Por el contrario, esto sería sólo una nueva oportunidad para rectificar la conducta nacional y cobrar conciencia de que el desarrollo del país sólo se puede lograr con el esfuerzo propio de todos los nicaragüenses.
Hay que verse en el espejo de Bolivia, que junto con Uganda en África son los únicos países que alcanzaron hasta ahora (en 1999) el punto de culminación de la HIPC y obtuvieron sus beneficios. Pero Bolivia sigue siendo igual o peor de pobre e inestable que antes, tanto que un gobierno democrático legítimamente constituido fue derrocado por masas hambrientas e insatisfechas, que prefieren sentarse a mirar el potencial de riqueza que poseen en vez de trabajarlas y explotarlas.
Y en Nicaragua nada o muy poco se habrá logrado con el ingreso pleno a la HIPC si el café se sigue cayendo en las plantaciones mientras el 41 por ciento de la población, según las encuestas, dice que su principal problema es la falta de trabajo, y los autollamados representantes de la sociedad civil elogian esa actitud porque dicen que son “plantones invisibles contra el hambre”.
Además, la clase política siga manejando el erario como un botín y la gente continúe creyendo que es correcto no pagar lo que debe, y si no se restablece la convicción de que el trabajo honrado es el único medio para el crecimiento personal y nacional, vamos a seguir en las mismas de antes.