Luis Sánchez [email protected]
En el mismo artículo publicado en el último número de la Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, en el que Jorge Eduardo Arellano recuerda que don Enrique Guzmán llamó Cincinato al general José Dolores Estrada, dice también que el poeta José T. Olivares calificó al general Fernando Chamorro Alfaro —otro de los héroes de la Guerra Nacional— como “el Bayardo nicaragüense”. “Es decir —apunta JEA— el caballero sin tacha y si miedo”, nuestro, refiriéndose al señor de Bayard Pierre de Terrail (1476-1524), capitán francés al servicio de sus reyes, armado caballero tras la batalla de Marignano en 1515.
Pierre du Terrail, señor de Bayard, era un privado (favorito) del rey de Francia, Francisco I (1494-1547), quien guerreó contra Carlos I por el trono del Sacro Imperio Romano-Germánico. Francisco I fue derrotado en la famosa Batalla de Pavía, en 1525, en la que cayó prisionero, pero fue liberado un año después como resultado del Tratado de Madrid.
Pierre du Terrail nació en 1474 en el castillo de Bayard, cerca de Grenoble, en el sureste francés. Aymón du Terrail y Hèlene Allèman fueron sus padres, que le pusieron el mismo nombre de su abuelo, a quien llamaban “La Espada du Terrail”, y como era tradición familiar había muerto en combate.
El 8 de abril de 1486, a los 12 años, Pierre fue puesto al servicio de duque Carlos I de Saboya. Y al poco tiempo se comenzó a hablar de las hazañas de un joven guerrero francés –Pierre—, quien en una ocasión persiguió a las tropas en desbandada del duque de Milán, Ludovico Sforza (Luis El Moro). Y lo hizo con tanto empeño que entró a la ciudad amurallada y fue hecho prisionero. Pero el duque de Milán, admirado de tanto valor, lo dejó libre.
En la Batalla de Marignano (en Italia), conocida como “la batalla de los gigantes”, librada el 13 y 14 de septiembre de 1515 entre las tropas suizas que habían invadido Milán, y los ejércitos franceses, mucho se distinguió el señor de Bayard por su arrojo en el combate, y por eso fue nombrado Primer Caballero du Terrail. Pero fue con la victoria de Mezieres, en septiembre de 1521, que alcanzó la cima de su gloria, pues salvó a Francia de la ocupación por las fuerzas del emperador Carlos V. Entonces el rey lo nombró Caballero de la Orden de San Miguel y Capitán en Jefe, posición reservada hasta entonces a los príncipes de sangre real.
En una ocasión el Duque d’Este le propuso que asesinara al Papa Julio II, pero du Terrail, indignado, más bien impidió el asesinato del Pontífice, pues no era ésa la forma en que lograba él sus victorias
El 30 de abril de 1524, durante la campaña de Lombardía, en la batalla de Ivrea (Turín), du Terrail fue mortalmente herido en la cabeza. Él ordenó que lo recostaran bajo un árbol, de frente a las enemigas tropas españolas de Carlos V, en las que iba el duque Carlos de Borbón, Condestable de Francia, que se había pasado a las filas del emperador. Los vencedores rindieron tributo al héroe enemigo, pero éste, antes de expirar le dijo a Carlos: “Os agradezco la compasión que por mí mostráis, pero yo muero sirviendo a mi país y no es a mí a quien hay que compadecer, sino a vos, que hacéis armas contra vuestra patria y vuestro juramento”.
Obviamente no cualquier Bayardo de ahora puede ser como el Caballero de Bayard.