- Material del que está construido gran parte de esta red, está prohibido por causar daños a la salud
- Fragilidad de las tuberías posibilita su fácil rompimiento, lo cual provoca fugas y aumenta crisis de desabastecimiento
Moisés Martínez [email protected]
Los capitalinos todavía bebemos agua que corre por los mismos tubos que fueron inaugurados con bombos y platillos cuando la Internet, el CD y la Laptop, sólo eran visiones de los grandes ideólogos de la comunicación o los entusiastas de la ciencia ficción.
La red de tuberías que recorren la principal ciudad de Nicaragua, son las mismas de una época en que el cambio de milenio ni siquiera se vislumbraba, lo que agrava más el problema de desabastecimiento del vital líquido para Managua y un riesgo para la salud de los capitalinos.
De acuerdo a Vigarny Espinoza, director del Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Inaa), ente regulador del servicio de agua potable, la obsolescencia de la red de tuberías conlleva una extrema fragilidad de ésta, lo que aumenta las posibilidad de su ruptura incluso sólo con un aumento en la presión del agua.
“Existen serios problemas con las bombas, con los tanques de almacenamiento, con las redes, todos son equipos obsoletos. Aquí tenemos tuberías de acero que están desde los años 50 en la zona de Asososca”, señaló Espinoza.
SIN REPUESTOS
“A finales de los años 70 y en la década de los 80, se estuvieron metiendo tuberías de asbesto y cemento que van de diámetros de ocho pulgadas hasta 21 pulgadas. Éstas hay que levantarlas porque son dañinas para la salud, son rígidas y a la hora de un sismo se nos revientan fácilmente y como no hay capacidad de respuestas y accesorios, pues simplemente vamos a dejar a Managua sin agua”, añadió.
Durante un encuentro entre los diputados de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Asamblea Nacional, Espinoza mencionó que el cambio en el sistema de tuberías, debe darse a la mayor brevedad posible, aunque sea por distancias pequeñas.
“Tenemos que ir substituyendo las redes con tuberías más adecuadas, flexibles y modernas. Es cierto que no hay dinero, pero si realmente el presupuesto nos da sólo para cambiar 200 metros al año, pues agarremos la zona más crítica y cambiemos esos 200 metros, y el próximo año hagamos otros 200 metros y así hasta que terminenos, mientras no consigamos alguna donación o un préstamo especial”, opinó.
VÁLVULAS INSERVIBLES
Uno de los puntos más dañados de la red de tuberías son las válvulas de abastecimiento, cuya gran mayoría se encuentran deterioradas e incluso inservibles.
A juicio de Vigarny Espinoza, el grave racionamiento en el servicio de agua potable que se dio en la década de los 80 aceleró el desgaste de las válvulas de abastecimiento.
“Con las válvulas hay grandes problemas, porque con la crisis que tuvimos de agua en la década de los 80 se cerraban y abrían constantemente. Ahí están los resultados. Ahora varias válvulas no se pueden cerrar, otras quedaron a medio abrir, otras quedaron casi cerradas. Esto ocasiona que la gente en los barrios marginales abran por la fuerza las válvulas. Algunos incluso han destrozado las “mariposas” que tienen”, indicó Espinoza.
REDISEÑO TOTAL
El presidente de la Empresa Nicaragüenses de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Luis Debayle, mencionó que se necesita rediseñar por completo la red de tuberías de la capital, además de capacitación para el uso de mejores tecnologías de bombeos. “Tenemos una red de distribución con más de 30 años que ya pasó su tiempo útil. Tenemos que reponerlas, pero eso amerita bastante inversión”, declaró.