El cadáver de César Homero Martínez Morales en la morge del Hospital Alemán Nicaragüense, a donde fue trasladado por sus familiares, tras ser apuñalado por su hijo.

Mata a su padre a puñaladas

Le cortó la yugular cuando le reclamó porque en estado de ebriedad quería agredir a su propia madre La víctima le suplicó que se calmara, que guardara el cuchillo, pero no lo escuchó y le dijo que “había llegado el día en que lo iba a matar” Carlos Martínez Morán carlos.martí[email protected] Un horrendo crimen estremeció […]

  • Le cortó la yugular cuando le reclamó porque en estado de ebriedad quería agredir a su propia madre
  • La víctima le suplicó que se calmara, que guardara el cuchillo, pero no lo escuchó y le dijo que “había llegado el día en que lo iba a matar”

Carlos Martínez Morán carlos.martí[email protected]

Un horrendo crimen estremeció a los vecinos del barrio Jorge Cassalli, contiguo a Waspam Norte, cuando un adolescente mató de una cuchillada su padre durante una discusión familiar.

César Homero Martínez Morales, de 49 años, murió mientras era trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense en un taxi por sus familiares, quienes desesperados trataban de buscar asistencia médica.

Todo se originó la tarde de ayer cuando el parricida, de iniciales C.H.M.L. llegó a su casa en estado de ebriedad y comenzó a discutir con su madre, la señora Susana del Carmen Salgado Leiva, de 51 años. Su padre, que dormía en ese momento, trató de interceder para que no la golpeara.

El furioso muchacho sacó un filoso cuchillo que portaba y se enfrentó a su papá, diciéndole que “ya había llegado su día, lo voy a matar”.

César Homero Martínez Morales, al observar el descontrol de su hijo, le pidió que se calmara, que recapacitara y que soltara el cuchillo, pero sus palabras no fueron escuchadas, y recibió una estocada en el cuello y otra en el brazo izquierdo, sin que sus familiares pudieran evitar la tragedia.

El hermano del parricida, José Ramón Martínez Leiva, comentó que su familia era víctima de la violencia de este adolescente, miembro de una pandilla del lugar, y que siempre que tomaba realizaba escándalos y amenazaba a sus progenitores.

Comentó que en una ocasión ya había intentado matar a su padre, pues era el único que se le enfrentaba y le llamaba la atención.

Agregó que en varias ocasiones la familia había informado a la Policía del Distrito Seis de la malas intenciones del adolescente, pero en esa delegación policial nunca hicieron nada por evitar que las amenazas se concretizaran.

Al ver a la víctima tendida en el patio de la casa, desangrándose, los hermanos y demás familiares del parricida le pedían ayuda para que consiguiera un taxi, pero más bien les hizo varias amenazas de muerte.

En el hospital, cuando los médicos lo declararon muerto, los familiares se mostraron consternados por la noticia. Su esposa junto a sus hijas se desmayaron producto de la conmoción.

LLEGÓ MUERTO

El doctor Quintín Reyes, médico de turno de la Sala de Emergencia del Hospital Alemán Nicaragüense, dijo que César Homero Martínez Morales llegó presentando una herida de arma blanca, en el lado derecho del cuello.

Explicó que la cuchillada le cortó la vena yugular interna y eso le provocó un sangrado abundante que lo llevó a un schock hipovolémico.

Agregó que al ser recibido tenía de 10 a 15 minutos de haber recibido la estocada y ya no presentaba ningún signo vital, no tenía presión arterial ni frecuencia cardiaca, por lo que se considera que llegó muerto.

Los familiares de la víctima se negaron a que el cadáver fuera trasladado al Instituto de Medicina Legal.

CAPTURADO

Una vez consumado el crimen, el parricida se fugó, mientras los demás familiares desesperadamente hacían esfuerzos por trasladar al herido al hospital para tratar de salvarle la vida. El criminal fue capturado horas más tarde por la Policía.

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