Doña Gulnara López extrae del horno las riquísimas rosquillas de bolitas de Cuapa.

Las rosquillitas redonditas de doña Basilisa Martínez

Si se da un resbalón por Cuapa le recomendamos degustar esta deliciosa bolita de maíz y queso, no se arrepentirá Mario Fulvio Espinosa [email protected] Por esas callejuelas curvadas de sube y baja de Cuapa, cerca de la Alcaldía está la casita de doña Basilisa Martínez Pérez. Nada tiene de extraordinario el inmueble y mucho de […]

  • Si se da un resbalón por Cuapa le recomendamos degustar esta deliciosa bolita de maíz y queso, no se arrepentirá

Mario Fulvio Espinosa [email protected]

Por esas callejuelas curvadas de sube y baja de Cuapa, cerca de la Alcaldía está la casita de doña Basilisa Martínez Pérez. Nada tiene de extraordinario el inmueble y mucho de común: paredes de barro, techo de zinc y tejas, un viejo taburete en la puerta de la entrada donde está sentado un señor como de setenta noviembres, blanquito, cabeza canosa, es don Juan López Martínez, el marido de dona Basilisa.

—Amigó, ¿aquí es donde venden rosquillas?

—Sí, aquí es, pasen adelante.

No está doña Basilisa pero sí su hija Gulnara López Martínez, quien nos invita a pasar a la cocina donde hay un pequeño horno artesanal con la negra boca abierta. Con una pala larga de madera extrae un sartén donde vienen varias pelotitas de maíz horneadas. “¿Cuántas van a querer?”

—¿Pero estas son pelotitas, no son rosquillas?

—Sí, son rosquillas, rosquillas de pelotitas de Cuapa.

Nos brinda la prueba. Suaves, crujientes, hay un equilibrio exquisito entre masa y cuajada.

HABLANDO DE ROSQUILLAS

Para nosotros esta rosquilla redonda es novedad. Después de tanta viajadera por todos los rincones del país presumimos de conocer y paladear todas las rosquillas fabricadas en Nicaragua. Podemos decir, entre otras cosas, que la rosquilla más grande y porosa es la que se elabora en Ciudad Darío.

Añadir, que la más chiquita es la rosquilla rivense, y por cierto la más blanca. Que la mejor rosquilla morena es la somoteña, que son sabrosas las de Condega e inmejorables las quesadillas de Jinotega.

Pero… ¡Una rosquilla de pelotita! ¡Y qué sabor amigó!

Nos quedamos con las bolitas de Cuapa.

—¿Por qué las hacen como bolitas?

—Porque es más práctico, es la misma rosquilla, después de asada toma esa forma y queda bien cerradita. Se elabora como la rosquilla común. Lleva maíz, cuajada, mantequilla, margarina, crema, se va al molino, se revuelve la masa y se hacen las rosquillas.

—¿Desde cuándo fabrica rosquillas redondas doña Basilisa?

—Tiene como 22 años de estar en este negocio. Ella tiene seis hijos pero sólo yo le ayudo en esto. Tengo un hermano que es sacerdote. Tiene 29 años. Pero ahorita está en La Concordia, Jinotega. Ya hizo los votos perpetuos.

—¿Y usted está contenta de que su hermano sea sacerdote?

—Ah, claro. Encantada, él se llama Fray Juran López Martínez, es el mayor.

—Volvamos al asunto de las rosquillas. ¿Aquí es el único lugar donde hacen rosquillas en Cuapa?

—No, pero es el mejor.

—¿Es triste vivir en Cuapa?

—No porque es un pueblo alegre, fiestero, a mí me encanta, será porque soy nacida aquí.

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