Comercio electrónico

Una economía en la que millones no tienen ninguna influencia sobre su futuro financiero es precisamente a la que muchos le temen. En el caso de la industria del café, fue el libre comercio el que inundó el mercado con café a más bajos precios y calidad. Marcela Sánchez La organización humanitaria internacional Catholic Relief […]

  • Una economía en la que millones no tienen ninguna influencia sobre su futuro financiero es precisamente a la que muchos le temen. En el caso de la industria del café, fue el libre comercio el que inundó el mercado con café a más bajos precios y calidad.

Marcela Sánchez

La organización humanitaria internacional Catholic Relief Services lanzó esta semana una campaña para animar a los 65 millones de católicos en Estados Unidos a que compren café vendido, a precios que guarden proporción con un salario de subsistencia, por pequeñas cooperativas de caficultores especialmente en América Latina. El café está disponible por Internet mediante un programa de café que involucra a diversos credos religiosos de Equal Exchange (www.equalexchange.com/interfaith).

El Banco Interamericano de Desarrollo está a punto de aprobar un programa de medio millón de dólares para conectar a más de 100 artesanos haitianos a la red. Las codiciadas artesanías haitianas producidas en la nación más pobre y frágil del hemisferio estarán a un solo clic de consumidores alrededor del mundo, gracias a una gratuita y simple herramienta de comercio electrónico creada por una organización sin ánimo de lucro con sede en Maryland, PEOPLink,org.

La próxima semana, Worldwatch Institute se propone destacar la importancia de convertir el cacao en una herramienta para ayudar a preservar la selva tropical en peligro de extinción en Brasil. La idea: conectar a amantes del chocolate de todas partes con productores que utilizan cacao cultivado bajo la sombra de los árboles selváticos sin necesidad de destruirlos.

Estos son sólo tres ejemplos de las posibles transacciones hemisféricas de negocios sin la necesidad de negociadores comerciales, altos gastos de mercadeo o poderosos intermediarios. Los consumidores en Estados Unidos y otras partes ya tienen la opción de utilizar la Internet para poner su dinero directamente en las manos de productores pobres, pequeños y remotos.

Estas transacciones de comercio electrónico podrían ser la forma más pura de libre comercio. No están frenadas por la clase de obstáculos –gobiernos, consideraciones políticas y presiones de las grandes empresas– que estropean las conversaciones comerciales hoy en día.

El impacto financiero en la región del comercio electrónico es todavía pequeño y seguirá siéndolo mientras pequeños y medianos productores en Latinoamérica y el Caribe tengan que luchar para establecerse en la red. Pero el uso de la Internet está creciendo rápidamente en la región y con ello crece también la experiencia técnica y la inteligencia sobre el uso de la red.

Pero esta posibilidad sólo aumenta en la medida en que la brecha digital se reduzca. Hace tres años en Nepal, país desgarrado por una guerra civil, varios artesanos se unieron y, utilizando la herramienta para generar catálogos creada por PEOPLink, empezaron a ofrecer sus productos en línea. Desde entonces, las ventas se han más que triplicado, de $125,000 dólares al año a $400,000.

Analistas de comercio electrónico de Jupiter Research estiman que consumidores sólo en Estados Unidos gastarán en línea $17,000 millones de dólares en esta temporada de fín de año, un aumento del 21 por ciento comparado con el año pasado. Y convenientemente, dichos consumidores ahora parecen estar comprando más productos de vendedores en el exterior. Hoy por hoy por lo menos uno de cada tres usuarios del gigante de las subastas en línea eBay está fuera de Estados Unidos.

(c) 2003, Washington Post Writers Group

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí