- Autoridades costarricenses aseguran que el motivo es por los cortes de café en esa nación
Carlos HernándezCorresponsal de La Nación
ZONA NORTE. – Atraídos por el inicio de la cosecha de café, muchos nicaragüenses están entrando a Costa Rica por sitios clandestinos de la frontera Norte.
La Fuerza Pública de Los Chiles, Upala y San Carlos, detectó que el ingreso está ocurriendo desde hace casi una semana en forma alarmante.
Entre el lunes y miércoles pasados, 200 nicaragüenses que no portaban pasaporte fueron interceptados en puntos diferentes de la línea divisoria como Tablillas de Los Chiles, Boca Arenal de San Carlos y Méjico de Upala.
Edgard Hernández Hernández, director regional de la Fuerza Pública, dijo que la cifra es alarmante porque durante toda la semana anterior la lista de detenidos no llegó a 25 personas.
Consideró probable que el ingreso sea más intenso conforme transcurra diciembre.
“Ya es tradicional que gente de la vecina nación del Norte venga a Costa Rica a partir de mediados de noviembre en busca de trabajo que le permita ganar algún dinero para financiar sus gastos de Navidad”, comentó el jefe policial.
REFUERZAN CONTROLES
El año pasado, entre noviembre y diciembre, la Fuerza Pública detuvo a más de dos mil 500 nicaragüenses indocumentados.
Hernández indicó que para tratar de frenar la entrada de extranjeros indocumentados, la Policía norteña reforzó sus controles a lo largo de la carretera a Los Chiles y en los caminos de tierra que llevan a los pueblos limítrofes.
Además, reabrieron el puesto de control en Buenos Aires de Pocosol, punto intermedio entre Ciudad Quesada y Los Chiles.
Para evitar que la Policía costarricense los detenga, los migrantes nicaragüenses se mueven de noche y madrugada.
Así lo corroboró una patrulla del Comando de Los Chiles cuando sorprendió a tres hombres y dos mujeres en el sector de Medio Queso.
Los cinco procedían del departamento de Río San Juan y se dirigían a San Ramón, detalló Rolando Potoy, jefe del comando.
La Nación observó ayer cómo varios niños fueron interceptados en las afueras de la cabecera del cantón de Los Chiles.
ABATIDA
Otra evidencia del mayor flujo migratorio por la zona norte surgió al mediodía, cuando en las afueras de Santa Rosa de Pocosol otra patrulla policial interceptó a Julio Rivas, su esposa Verónica Saldaña y a su hijo Melvin, de 13 años.
Dejaron su casa en Juigalpa, departamento de Chontales, el pasado lunes y el martes entraron a suelo costarricense por San Isidro de Pocosol.
Caminaron 10 horas, pero el esfuerzo de nada les sirvió pues ayer mismo serían devueltos a su patria.
Profundamente abatida, casi llorando, Verónica, de 42 años, dijo que planeaban recoger café en Naranjo hasta febrero próximo. “Queríamos ganarnos un dinero que necesitamos”, lamentó.