El presidente George W. Bush sirve platos a algunos soldados durante su visita relámpago a las tropas estadounidense en Bagdad.

Golpe de imagen de Bush

Analistas señalan que el sorpresivo viaje de Bush a Irak fue para consumo político en EE.UU. de cara a la campaña presidencial Gesto despertó poco interés en la capital iraquí, según la prensa occidental EFE Washington.-La Casa Blanca trata de sacar la máxima rentabilidad política a la inesperada visita a Irak del presidente George W. […]

  • Analistas señalan que el sorpresivo viaje de Bush a Irak fue para consumo político en EE.UU. de cara a la campaña presidencial
  • Gesto despertó poco interés en la capital iraquí, según la prensa occidental

EFE

Washington.-La Casa Blanca trata de sacar la máxima rentabilidad política a la inesperada visita a Irak del presidente George W. Bush, quien viajó el jueves en secreto a Bagdad para cenar con un grupo de soldados en el Día de Acción de Gracias.

Preocupada por la inestable popularidad del presidente a menos de un año de las próximas elecciones, el gobierno de Bush buscó dar un golpe de efecto que ayude a maquillar los serios problemas que Estados Unidos tiene en la posguerra y reconstrucción iraquí.

Para empezar, logró que los medios de comunicación se volcaran en la cobertura de la visita de dos horas y media del presidente al aeropuerto de la capital iraquí, en un día en el que el país se paralizó por completo para celebrar su fiesta más tradicional.

En la fecha más hogareña del año en EE.UU., las imágenes de Bush sujetando una bandeja con el tradicional pavo y rodeado de soldados, con los que se fotografió y a los que ayudó a servir la cena, fueron repetidas constantemente por las cadenas de televisión.

Las imágenes en Bagdad se parecieron mucho a las vistas hace siete meses en el portaaviones “USS Lincoln”, al que Bush llegó en un avión de combate como copiloto y en el que, vestido con un uniforme militar, departió unas horas con la tripulación del buque.

Ese día, junto a una gran pancarta en la que se leía “Misión Cumplida”, el presidente de EE.UU. dio por terminada la principal fase de las operaciones bélicas, aunque desde esa fecha 183 soldados estadounidenses han muerto en acciones de la resistencia iraquí.

Los únicos iraquíes que se pudieron entrevistar con Bush fueron Yalal Talabani, actual presidente del Consejo del Gobierno Iraquí (CGI), Muafak a-Rubai, Ahmad al-Chalabi y Raya Habib al-Juzai, también miembros de ese organismo creado por EE.UU., informó a EFE esta última. Según Al-Juzai, Bush expresó su apoyo al actual proceso político, y en particular la transferencia de poder prevista para junio del próximo año.

Sin embargo, Mahmud Uzman, miembro del CGI, afirmó que no la considera una visita oficial dado que no informó previamente a ningún responsable iraquí y no se reunió con miembros del pueblo iraquí.

Jeri Reed, padre de un soldado que está en Irak desde marzo, dijo que “la mayor parte de las tropas están tan enfadadas como nosotros”, por lo que calificó el viaje como “una treta publicitaria” y recordó que al tiempo que Bush estaba visitando Bagdad, “un convoy estadounidense era atacado”.

Un soldado murió el jueves en un ataque de la resistencia contra una base de EE.UU. en el norte del país, lo que elevó a 184 el número de bajas estadounidenses desde que Bush declaró terminada la principal fase de operaciones de combate el pasado primero de mayo.

ASÍ LO VIERON VECINOS

Comentaristas árabes e iraníes consideraron la visita de Bush como una medida para levantar la moral de sus soldados —y aumentar la oportunidad de reelegirse— y dijeron que la atmósfera de secreto fue un indicio de la incertidumbre sobre el control estadounidense en Irak. Un comentario iraní, monitoreado por la BBC, señaló que Bush deseaba incrementar sus esperanzas electorales y levantar la moral de los soldados, devastados por las cada vez mayores bajas

DESINTERÉS EN BAGDAD

Los habitantes de la capital iraquí reciben con desinterés la primera visita a Irak del presidente estadounidense, George W. Bush, que se ha llevado a cabo prácticamente en secreto hasta el último momento.

Para algunos iraquíes la visita relámpago demuestra que EE.UU. tiene previsto permanecer en el país hasta llegar a una solución de la actual crisis.

Otros se sienten decepcionados con la actuación de EE.UU. en el país hasta el momento, en particular por la falta de seguridad y la inestabilidad económica, y han reaccionado negativamente a la llegada de Bush.

Según los analistas, se trata de una visita para consumo interno norteamericano que tiene como objetivo aumentar la popularidad de Bush en EE.UU. de cara a las elecciones presidenciales previstas para dentro de un año.

El hecho de que Bush no haya llevado a cabo ningún tipo de acto público ante el pueblo iraquí ha provocado el desagrado de parte de la población, en particular porque todavía celebraban el Aid al-Fitr –uno de los festejos más importantes del calendario musulmán– y puede interpretarse como que las tropas estadounidenses no controlan la seguridad en el país.

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