Fiesta en El Chile

Romería de diputados y magistrados arnoldistas que celebraron con ron y música la libertad de su jefe Luis Felipe Palacios [email protected] La hacienda El Chile, ubicada en el municipio El Crucero, a unos 30 minutos de Managua, se convirtió ayer en algo más que la residencia del ex presidente y “reo” Arnoldo Alemán, al ser […]

  • Romería de diputados y magistrados arnoldistas que celebraron con ron y música la
    libertad de su jefe

Luis Felipe Palacios [email protected]

La hacienda El Chile, ubicada en el municipio El Crucero, a unos 30 minutos de Managua, se convirtió ayer en algo más que la residencia del ex presidente y “reo” Arnoldo Alemán, al ser visitada por una romería de diputados, magistrados judiciales y electorales del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que llegaron a celebrar, con ron, cerveza y música incluida, la libertad condicional girada al ex mandatario por la juez Juana Méndez.

El desfile, por ver al reo Alemán, inició desde tempranas horas de la mañana con la llegada de sus familiares, amigos más cercanos y uno que otro funcionario que ingresaba a El Chile sin ser detenido ni requisado por ninguna autoridad policial, pese a encontrarse dos oficiales en el portón principal.

La romería incluyó al vicepresidente José Rizo; el superintendente de bancos Alfonso Llanes; los magistrados judiciales Manuel Martínez, Carlos Guerra, Guillermo Selva, Ramón Chavarría, y los magistrados electorales Silvio Américo Calderón y Mauricio Montealegre.

Tampoco podían faltar los contralores Guillermo Argüello Poessy y Juan Gutiérrez, ni los legisladores de la bancada de Camino Cristiano Nicaragüense, Guillermo Osorno y Orlando Mayorga, así como los precandidatos a la Alcaldía de Managua, Víctor Guerrero y Juan Carlos Aguerri, aunque este último no entró por “órdenes de arriba”. Otro que corrió igual suerte fue el Alcalde de Masaya, Carlos Iván Hueck.

PALCO PARA UNOS

El optimismo y felicidad mostrados en sus rostros por los altos dirigentes liberales, al llegar a la hacienda El Chile, pareció tener su recompensa en la tina de una celeste camioneta que cargaba al menos diez cajas de cerveza nacional y la inesperada llegada de un camión de la misma compañía cervecera, que traía un toldo con sus sillas plásticas.

La música no podía faltar y, para celebrar la libertad condicional de Alemán, se llevó un par de parlantes propios para disfrutar una fiesta al estilo discoteca o bien escuchar las célebres canciones rancheras que tanto gustan al ex mandatario.

Y mientras los bocadillos, rones y gaseosas iban y venían, decenas de personas sin saco ni corbata comenzaban a llegar en vehículos menos lujosos, sin utilizar su aire acondicionado, y pese a echar a andar la consigna del “¡Viva Arnoldo!”, les fue impedido el paso a la hacienda El Chile y tuvieron que conformarse con ver desfilar a sus dirigentes en mejores carros y con mejores trajes.

A eso de las cuatro de la tarde, con las copas vacías y con sus trajes ya no tan impecables, diputados, magistrados, familiares y amigos de Alemán regresaron en su caravana de lujosos vehículos sobre la carretera que se construyó el ex presidente por sus cuatro fincas de café.

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