La Virgen María y San José cuidando al Niño Jesús en el pesebre improvisado en la Catedral de Estelí.

Rompen fuegos navideños en Estelí

Al ritmo de danzas folclóricas, música regional y cánticos navideños, los estelianos celebraron las pastorelas navideñas organizadas por las Aldeas SOS Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELÍ[email protected] Las pastorelas comienzan con una peregrinación que sale de distintos puntos cercanos a la Catedral de Estelí. Por la parte oeste, con una estrella reluciente que guía al resto de peregrinos, […]

  • Al ritmo de danzas folclóricas, música regional y cánticos navideños, los estelianos celebraron las pastorelas navideñas organizadas por las Aldeas SOS

Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELÍ[email protected]

Las pastorelas comienzan con una peregrinación que sale de distintos puntos cercanos a la Catedral de Estelí. Por la parte oeste, con una estrella reluciente que guía al resto de peregrinos, aparece el Ángel Anunciador seguido de los tres Reyes Magos y Ángeles cargados de ofrendas. Acompañados por un coro, San José y la Virgen montados en un burrito van pidiendo posada desde la esquina norte del mercado municipal.

Escoltados por un grupo de gitanillas, los pastores y pastoras despuntan con su peregrinación de la esquina sureste de la Catedral. Por el otro lado, salen el elenco de artistas que llegan todos a la misma hora al atrio de la iglesia, danzando villancicos y dando ofrendas al niño Dios.

María y José se acomodan en un portal improvisado en el atrio de la Catedral, reluciendo el pesebre del Niño Jesús. De pronto aparece el Ángel Anunciador que comunica al pueblo la venida y nacimiento del Salvador del mundo.

Todo es algarabía. Los pastores, pastoras y gitanillas bailan al son de los villancicos navideños. Mientras los Reyes Magos adoran al niño Jesús y abriendo sus cofres le ofrecen oro, incienso y mirra.

En las pastorelas los personajes siempre son los mismos: María, José, el Niño Dios, los Reyes Magos, los Ángeles, el diablo y pastores. Después de los alegatos entre el bien y el mal, triunfa el bien y la pastorela termina con el nacimiento del Niño Dios.

Grupos de danzas de universidades e institutos de secundaria, hicieron gala del baile de polkas, mazurcas y folclor nacional, llevando alegría a la población que se congregó en el atrio de la Catedral.

“Hemos crecido y estamos mejorando, las pastorelas se realizan de una manera recreativa para que todos los jóvenes no se dediquen a las drogas, sino que sean partícipes de la cultura”, manifestó el profesor Alejandro Reyes, director del Instituto Hermann Gmeiner.

RESCATE DE TRADICIÓN

Las pastorelas comenzaron a celebrarse en 1816 frente a lo que hoy es la casa del doctor José María Briones Úbeda, desapareciendo la tradición en 1932 y retomada en 1999.

Entre 1816 a 1932 las pastorelas navideñas eran famosas veladas con la participación del pueblo que se deleitaba con las presentaciones de teatro popular de carácter religioso.

A iniciativa del Instituto Hermann Gmeiner, adscrito a las Aldeas SOS, las Pastorelas fueron rescatadas a partir de 1999 para la celebración del nacimiento de Jesucristo en forma de peregrinación, hasta llegar al humilde pesebre de Belén y adorar al Niño Dios.

LOS PROTAGONISTAS

Katia Paulina Rodríguez, del tercer año del Instituto Hermann Gmeiner, de las Aldeas SOS, hace el personaje de la Virgen María. “Este papel es admirable porque María dio a luz a Jesucristo en un lugar tan sencillo”, dice.

“Las mujeres de hoy en día deberían seguir el ejemplo de la Virgen María, que fue una mujer muy fuerte, a pesar de los momentos difíciles que enfrentó en ese momento”, afirma Katia Paulina.

El papel de San José le correspondió a Joel Alaniz Espinoza, del cuarto año del Instituto Hermann Gmeiner. “Es un placer hacer el papel de San José, porque representar a alguien que puso a salvo a la mujer que trajo al mundo a Jesucristo, es sumamente importante y es un gran honor”, expresa.

Alaniz Espinoza considera que en la actualidad, imitar a San José, significa hacer el bien y ayudar a los demás, como él lo hizo hace dos mil años al resguardar a María y su hijo Jesús.

A Jorge Isaac Zeledón Benavides, también alumno del mismo instituto, le tocó representar al personaje que engendra el mal: el diablo. “Bueno, alguien tenía que hacer este personaje y creo que lo hago muy bien, pero en realidad no me gustaría ser el diablo”, afirma el estudiante, quien tuvo que retirarse del escenario porque el traje se le rompió en sus partes más íntimas.

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