- La venta del tradicional refresco de chicha puede ser rentable, si al producto se le prepara con calidad y con un toque especial
Mario José Moncada [email protected]
Por ser una de las bebidas más populares, el refresco de chicha elaborado a base de maíz y con su toque de frambuesa y vainilla, que le da ese característico aroma, puede llegar a ser un negocio rentable, sobre todo si el producto es reconocido por su calidad e higiene.
A sus 47 años, doña Maritza Cruz Bonilla sigue los pasos de su mamá, Melania Bonilla de Cruz, de 70 años, quien recuerda se inició en el negocio hace más de 25 años frente al antiguo cine México, en el Mercado Oriental de Managua.
Doña Maritza no descansa y con viva voz pregona la venta del refresco en uno de los tramos del Mercado Central (Roberto Huembes), así como la masa de maíz en diversas presentaciones y precios, bajo el nombre de La Riquísima, en bolsas que llevan impresas el logotipo del negocio.
“Si usted se fija cada una de las bolsas donde va el producto lleva el nombre de la dueña, que es mi mamá Melania. La gente reconoce que es chicha La Riquísima… y saben que es buena”, indica.
Según cuenta, al día logra vender un quintal de chicha, es decir el equivalente a 100 libras, tanto en refresco como en masa.
A su lado, un enorme recipiente metálico guarda el helado refresco que ofrece a ocasionales visitantes del mercado, pero también a clientes fijos, a un precio de 2.50 córdobas el vaso.
Doña Leonor Epifania Martínez, de 52 años, también dedicada al mismo negocio, confiesa que por cada quintal de chicha que vende, puede tener una ganancia de 50 córdobas.
“En dos días logro vender quintal y medio, y Dios quiera que ahora que vienen las celebraciones de La Purísima, se mejoren las ventas”, dice esperanzada.
En el Mercado Oriental, doña Rafaela López prepara la bebida desde horas tempranas de la mañana, pues asegura que la clientela lo compra sobre todo en las primeras horas del día “para refrescarse”. Ella vende cada vaso a dos córdobas, pero también en presentaciones populares en bolsa, a un córdoba.
A TODO PRECIO
Si prefiere preparar a su gusto el refresco en la comodidad de su casa, puede comprar la masa con todos los ingredientes en presentaciones de nueve libras a un precio de 20 córdobas, las siete libras a 15 córdobas, y las cuatro libras y media a 10 córdobas. Pero si desea una menor cantidad, puede adquirir una libra a tres córdobas.
DE PLANTA MILENARIA
La planta de maíz es una de las más domésticas y evolucionadas del reino vegetal, pues algunos cálculos estiman que sus primeros usos se remontan entre 6 mil a 9 mil años atrás entre el centro y el sur del actual México.
De nombre científico Zea mays, el maíz ha sido muy sagrado para las civilizaciones prehispánicas, y hoy se ha convertido en parte indispensable de la dieta de los países de Centroamérica y México, por ejemplo,
Hoy en día su cultivo está muy difundido por todo el mundo, en especial en toda Europa y Estados Unidos.
Nicaragua no es la excepción, ya que es uno de los granos básicos de mayor producción. De 1.6 millones de manzanas de tierra que se siembran al año en el país, 500 mil son de maíz, y la producción anual alcanza las 283 mil toneladas.
Una buena preparación de la chicha condiciona la duración del producto que puede durar de uno a tres meses en refrigeración, si la masa ha sido adecuadamente enfriada antes de ser empacada.
Doña Maritza cuenta que primero se tiene que buscar maíz bien seco, el cual antes que nada se lava, se pone a escurrir y después a moler.
Ya triturado se le echa agua para que “comience a desplumarse”, es decir a soltar la fina cascarilla que cubre el grano, luego se pone a cocer y se enfría, agregándole la vainilla y la frambuesa para darle color a la masa.
Para preparar el refresco se pueden utilizar alrededor de 20 libras de masa de maíz y obtener 100 vasos; sin olvidar que también necesita invertir 10 córdobas por una botella de vainilla; cerca de cinco a ocho libras de azúcar, cada una con un valor de cinco córdobas; y por supuesto el hielo, cuya cantidad debe moderarse para evitar que el refresco quede “muy ralo”…¡salud!, pues.