Federico Dueñas de la Peña
Soy pesimista pues no creo que el Ejército de Estados Unidos, el país más poderoso y rico del mundo actual, tenga la sutil capacidad intelectual necesaria o suficiente para capturar o eliminar al ex dictador de Irak, Saddam Hussein, o a Osama Bin Laden. Ya han demostrado, con basta amplitud, su tremenda ineficacia en el logro de esos objetivos, sin importar el costo humano y económico que ello implique. Ya el Congreso en Washington le autorizó 83 mil millones de dólares más, ya en poca semanas enviarán a cien mil soldados al campo de batalla, para reponer a las tropas agotadas que operan actualmente en la zona.
El presidente George Bush, “el menor”, demuestra al mundo entero su desmedida soberbia y amplia tozudez al insistir en objetivos mayores a sus capacidades (no puedes pedirle a un burro que trine como un canario). La vida real es muy distinta a las fantásticas películas de “Misión imposible”, donde superagentes internacionales norteamericanos, encabezados por el “bonito” de Tom Cruise, rodeado de bellas glamorosas mujeres, con equipos informáticos altamente sofisticados, con armas fantásticas, siempre logran (sonrientes, sin sudar y sin ningún rasguño) salir triunfantes sobre los malos (feos, con mal aliento) de la película.
Los Estados Unidos son poderosos e inmisericordes en el aniquilamiento masivo de personas, animales y plantas, su experiencia no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Es muy fácil apretar un botón rojo a 30 mil pies de altura, para dejar caer una bomba atómica que borre del mapa ciudades enteras como; Hiroshima o Nagasaky. Es fácil para Bush enviar a casi cincuenta mil soldados latinos, muchos de ellos con la melosa promesa de su anhelada green card, a “volar pija” en Irak, junto con simbólicos escuadrones militares de sumisos países “simpatizantes” que apoyan el proyecto de Bush. ¡Carne de cañón y nada más! Lo que no puede hacer la gente de Bush, y está demostrado, es capturar o eliminar a Hussein, y no lo hará, porque no tiene gente inteligente para ello y no cuenta con el apoyo y la simpatía del pueblo iraquí, ni del mundo musulmán. Además del rechazo de la ONU y de otros países civilizados.
Hussein tiene que ser neutralizado de alguna manera, no puede seguir causando más daño a su propia gente. Hemos visto que es capaz de cualquier salvaje acción. No respetó a la ONU, ni a la Cruz Roja y seguirá su lucha de guerrillas urbanas con bombas humanas, hasta sacar a los yanquis, o que éstos lo eliminen. ¿Cuánto costará en vidas inocentes el petróleo de Irak?
Las tropas de Bush y sus aliados ahora son percibidas como hordas invasoras, no como valientes liberadoras. Han tocado con su brutal prepotencia y desdén áreas muy sensibles del pueblo musulmán, como el patriotismo y la religión y aunque Hussein era odiado por su gente, el odio ahora es en contra de Bush y lo que representa.
Una pequeña muestra de la diplomacia norteamericana la acabamos de tener con la visita de Collin Powell a Nicaragua, quien ordenó eliminar de manera unilateral los misiles SAM-7, mientras su Embajada local emite un absurdo comunicado de prensa, vulgar y difamatorio al pueblo nica. ¿Qué se puede esperar de esta gente?
El autor es empresario.