Andrea Huls
Es temprano y en el comedor de Marta Lorena González, ella está cocinando sonriente y con mucha energía. Hace tres años que su madre tuvo que irse a buscar un mejor futuro para todos. Para ese entonces no tenían casi nada y dejó a Lorena con la responsabilidad de cuidar a sus seis hermanos, y sacar adelante el comedor.
Con sólo 20 años Lorena asumió el reto con entereza, no abandonó sus estudios universitarios, tampoco descuidó el comedor y se ha encargado de que en su casa nunca falte nada, sobre todo amor y apoyo.
Aprendió a ser todo a la vez y sus hermanos a respetarla, obedecerla y ayudarla. Su madre no ha perdido el contacto con ellos y aún sufren por su ausencia. Pero ven la vida con optimismo. Dos primas suyas trabajan con ella desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche; los clientes abundan así que siempre hay algo que hacer. A pesar de haber sufrido mucho, Lorena nunca perdió las esperanzas ni la fuerza que sirve de ejemplo en casa.
Fotos y texto: Andrea Huls