- Ésta es la historia de un miskito que llegó a la cárcel por una condena de seis meses, lleva ya 23 años en prisión y aunque él cree que está a punto de salir libre, las noticias que desconoce no son alentadoras
Angélica Martínez R. [email protected]
Henry Dublón Reyes ha pasado mil domingos en La Modelo. Nunca ha recibido ni visitas ni consuelo de nadie. Sus días transcurren con la esperanza de que ocurra un milagro y de que alguien se acuerde de que él está ahí. Es el reo con más tiempo de estar en el sistema penitenciario. 23 años. Todo un récord.
Irónicamente, según Dublón, su condena original en Bluefields en 1980 era sólo de seis meses por haber participado en una riña callejera, pero un oficial (Leonidas Rojas, quien se suicidó después de cometer el hecho) le propuso huir con él hacia Managua.
“Caminamos durante tres días un trecho de tan sólo 25 kilómetros, sin ser vistos por nadie hasta llegar a la finca de un señor que yo no conocía. Era sábado y casualmente se celebraba una boda. Estoy convencido de que el policía ya sabía a lo que iba, porque él se creía el novio oficial de la novia”.
El oficial intentó bailar con la ex novia pero ésta no quiso. El dueño de la finca, presintiendo la desgracia, intentó desarmar al oficial. Demasiado tarde. El militar, ebrio y colérico, cargó el arma, bajó el seguro y disparó a diestra y siniestra en dirección a la novia y demás presentes.
El relato de Dublón concluye en que el oficial Rojas se dio a la fuga dejando a tres muertos: los padres de la novia y ella misma, más una media docena de heridos graves. También olvidó a su acompañante de aventura. “Cuando llegamos a la fiesta a mí me presentó como su amigo personal y por eso me terminaron involucrando”, agregó.
Al lugar donde ellos habían tardado tres días en llegar, la Seguridad del Estado se presentó en menos de una hora porque creían que los disparos eran ataques de la “Mano Blanca” (remanentes de ex oficiales de la Guardia Nacional de Somoza). De ese día para acá han transcurrido 23 años.
El Ministro de Gobernación, Eduardo Urcuyo, dice que su institución no puede hacer nada por Dublón. “Eso depende del Poder Judicial, pero mientras él esté en el Sistema (Penitenciario) es un reo común sin ningún privilegio aunque ya haya pagado su condena. Su libertad depende de los jueces”.
Urcuyo atribuye parte de estas injusticias al dinero. “Nuestro problema comienza desde cómo hacer para movilizar a los reos… No tenemos plata para gasolina o para reparar los pocos buses que tenemos. Algunas veces por este motivo los privados de libertad no van a declarar el día que los citan y los procesos no avanzan”, señaló Urcuyo.
No obstante, según el reglamento interno del penal, Dublón podría estar fuera desde hace mucho tiempo, pero debido a que su expediente se perdió con el huracán Juana, los siete primeros años que pasó preso en Bluefields no se le contabilizan.
“En el caso de él ya se le incluyó en el régimen laboral, pero está lejos de salir todavía, porque apenas ha pagado la mitad de su condena que son 30 años”, afirmó el comandante Modesto Rodríguez, jefe del penal de Tipitapa.
Dublón, hoy de 56 años, no cuenta ni siquiera con un abogado de oficio, no tiene familia que lo respalde, y según repite nunca pasó por un jurado mucho menos tuvo un juicio justo. “En aquella época (los ochenta) te mandaban a la cárcel así nomás”, relató Dublón.
BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Según las cuentas de Dublón él comenzó a pagar prisión por asesinato atroz en 1980. Lo que no sabe es que la justicia no está considerando los primeros siete años de prisión, porque cuando el huracán Juana (1988) azotó la costa caribe los expedientes donde constaba su caso se perdieron con la tempestad y fue “borrón y cuenta nueva”.
“El caso Dublón es especial, porque al no haber expediente es como si hubiera desaparecido la causa por la cual está preso. Una razón de más para agilizar su libertad”, señaló el comandante Modesto Rodríguez.
En el expediente de Dublón consta que ha llevado buena conducta y se recomienda el régimen semi abierto, o sea que podría ir algunos fines de semana a su casa, pero ¿qué casa? “Como nunca lo han visitado sus familiares no puede gozar de ese derecho”, aseveró Rodríguez.
Algunos religiosos como el reverendo Ramón Brenes le han estado ayudando y hasta le han dicho que prácticamente le han conseguido la libertad. “Lo que pasó en el caso del reverendo es que la carta de libertad que trajo de parte del juez de Bluefields no especificaba algunos datos que son de rigor legal y por eso no se la aceptamos”, dijo el comandante Rodríguez.
Intentamos localizar al reverendo para saber qué gestiones está realizando actualmente en el caso de Dublón, pero no lo logramos. Sin embargo, sí supimos que las gestiones van lentas debido a la distancia con el juzgado de Bluefields lugar donde se deben hacer los trámites.
Con el rostro endurecido por el tiempo, pero de muy buen ánimo, encontramos a Henry Dublón, como todos los días, barriendo las aceras del penitenciario. Nos acercamos a preguntarle lo primero que va a hacer cuando salga por fin de su encierro y nos dice: “Yo sé que tengo familia, pero si los viera ya no los reconocería, ni ellos a mí. Pero los voy a buscar. Estoy perdiendo la vista y me costaría reconocerlos, también por eso”.
“También pienso ir a una iglesia para agradecer por estar vivo y libre otra vez. A los oficiales sin embargo les agradezco que aprendí a leer y a escribir, con estos dos últimos gobiernos porque antes no tenían este trato con los presos, ni somocistas ni sandinistas… pero perdí la mitad de mi vida aquí”, concluye Dublón.
Sus más cercanos compañeros de celda dicen que ya tiene alrededor de cuatro semanas que diario se viste para aguardar la orden de libertad que nunca llega.