Angélica Martínez [email protected]
Reportaje
El regalo de mis 15
Los tiempos cambian y los 15 no son la excepción. Ya las chicas no sueñan con una gran fiesta con Tedéum, damas y un pomposo vestido rosado. Ahora el obsequio debe ser algo más práctico y útil
Angélica Martínez R.
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Esto que voy a decir, sin duda resultará toda una revelación para ciertas madres que han atesorado durante años (quince para ser exactos), la idea de celebrarle a sus hijas los quince años “como Dios manda”: ¡sus hijas prefieren celebrarlo a su manera!
El traje de gala extra largo, tal vez fue la forma en que nuestras madres hubieran querido conmemorar sus quince, pero las chavalas de hoy no piensan igual.
Parece ser que un sentido práctico del uso del dinero las ha inundado. Sus gustos se inclinan hacia lo moderno. Hablando de tecnología, los regalos que más piden son computadoras, minicomponentes y celulares.
También piden muebles para sus dormitorios, un cheque por la misma cantidad —o un aproximado— de lo que se gastaría en una fiesta de lujo, ropa y accesorios de marca, porque en esta ocasión tan especial no se puede recibir cualquier cosa.
CAMBIO DE MENTALIDAD
Dependiendo de la capacidad económica de la familia, los festejados, varones y mujeres, tienen las mismas ideas: “Mamá, papá, en lugar de gastar esos tres mil dólares que has ahorrado en una fiesta… ¡¿Por qué no los invertimos mejor en un carrito usado o en un crucero por las Bahamas?!”.
Esta idea, aparentemente egoísta y desapegada a todo romanticismo ancestral, tiene una explicación más o menos antropológica: El significado que se le daba al cumpleaños número quince ha dejado de ser el mismo.
Antes —unas cuatro décadas atrás— esta fecha era escogida para presentar en sociedad a la hija que dejaba de ser niña. También era, y en algunas capas sociales aún lo es, la manera en que las familias tradicionales le mostraban a la sociedad su riqueza.
Existía una especie de competencia por ver quién ofrecía la mejor fiesta, quien daba los recuerdos más originales o bonitos, quién llevaba el mejor Tedéum y el vestido más caro.
Pero los tiempos al igual que todo cambia y poco a poco se ha venido perdiendo la ilusión por la fiesta rosada.
¿Qué hiciste ese día?
ELLAS
“Me hicieron una fiesta, pero sin nada de damas… eso ya pasó de moda. Mi vestido tampoco fue rosado sino color melón, pero largo”.
Inés Pineda
Instituto Simón Bolívar
“Yo no quise fiesta grande, mi mamá sí, pero era mi cumpleaños y le dije que no. Sólo hice una reunión con una docena de amigos y mi familia. Tampoco quise vestirme de rosado”.
Gema Arce
Estudiante del Colegio Centroamérica
“Mis quince no han pasado todavía, pero les dije que no quería fiesta… siempre he querido un oso gigante de peluche y ellos además de eso me van a dar un escritorio”.
Karen González
Instituto Simón Bolívar
“Hice una cena en mi casa. Llegaron alrededor de 20 invitados y de ahí nos fuimos a una disco. Yo le dije a mi mamá que no quería nada tradicional”.
Andrea González
Estudiante del Colegio Centroamérica
“Pedí un regalo especial, un ropero que quería tener en mi cuarto. Me hicieron sólo una cena familiar”.
Magdali Aguilar
Instituto Simón Bolívar
ELLOS
“Fui a cenar con mi familia a un buen restaurante. Me dieron dos regalos: un equipo de sonido y un cheque… no me acuerdo la cantidad, pero fue bastante”.
Gabriel Madriz, 16 años
Estudiante del Colegio Centroamérica
“Hicimos una cena familiar donde comentamos lo que significaban estos quince años en mi vida y en la que cada miembro de mi familia. Además, me dieron una bici”.
Iván López
Instituto Simón Bolívar
“No hice fiesta, sólo fui a almorzar con mis amigos y en la noche cené con mi familia. Nada especial, tampoco me dieron algo fuera de lo común. Ropa y dinero”.
Javier Gómez
Estudiante del Colegio Centroamérica
“Improvisé una fiesta en mi casa con mis amigos del barrio. Alquilamos una disco móvil y me regalaron la compu, el celular y un minicomponente que pedí”…
Emilio Ampié
Instituto Simón Bolívar
“Llegaron mis amigos a la casa y mi papá me regaló un reloj. Yo no pedí nada, pero sí quería el reloj y en la noche me hicieron una cena”.
Jeanyves Duriaux
Estudiante del Colegio Centroamérica ![]()