Filosofía

Luis Sánchez [email protected]

Ayer 20 de noviembre se celebró en distintas partes del mundo el Día de la Filosofía, que fue instituido el año pasado por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO).

Como se sabe, la palabra filosofía significa, según su etimología, “amor a la sabiduría”, derivada de los vocablos griegos filos (partidario, aficionado) y sofia (sabiduría, conocimiento). Y en la actualidad, el diccionario (RAE) la define como “ciencia que trata de la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas naturales”; en el sentido moral es “la que trata sobre la bondad o malicia de los seres humanos”; y en el sentido natural es “la que investiga las leyes de la naturaleza”.

Según los historiadores el nombre de filosofía se le debe a Pitágoras de Samos (571-497 antes de Cristo), el sabio griego matemático, astrónomo, músico y místico. A Pitágoras se le atribuye la doctrina de la inmortalidad del alma y su transmigración a otros cuerpos; explicó que la música es la mejor y más evidente expresión de la armonía universal; y afirmó que el número, o sea el orden mensurable, es la sustancia de las cosas: una combinación de números hace una piedra; otra combinación crea una virtud; el hombre es un número impar y la mujer es número par y sumados dan por resultado el matrimonio o la unión conyugal, que es condición indispensable para la reproducción de la especie y la conservación de la vida. La teoría pitagórica de los números fue aprovechada tiempo después por Demócrito (460-370 antes de Cristo) para establecer su teoría de los átomos que se unen y combinan para formar todas las cosas del mundo.

Pues bien, cuéntase que cuando alguien le preguntó a Pitágoras cómo había adquirido sus conocimientos y su elocuencia, el maestro respondió sin vacilar: por amor a la sabiduría; o sea, por filosofía.

Sin embargo, los mismos historiadores aclaran que el primer filósofo de la historia no fue Pitágoras, sino Tales de Mileto (625-546 antes de Cristo), uno de los Siete Sabios de Grecia de la antigüedad. Tales era astrónomo, matemático, físico y político, y entre muchas otras genialidades predijo y explicó un eclipse solar, y descubrió las propiedades del imán. Según Pitágoras, el elemento agua era el principio y fundamento de todas las cosas.

Tales de Mileto estudiaba el cielo y enseñaba a los navegantes cómo podían guiarse por las estrellas, sobre todo por un grupo de brillantes cuerpos estelares que ahora se conocen como la constelación de la Osa Menor, la que constantemente se encuentra en el norte y por lo tanto los marinos podían orientarse fácilmente, siempre que las siguieran. Además, Tales le enseñó a los egipcios a medir las pirámides con el procedimiento de medir sus sombras en la hora del día en que la sombra de un hombre es igual que su estatura.

Más adelante Sócrates (469-399) afirmó que era una pérdida de tiempo averiguar de qué se compone el mundo, y que lo importante era saber cómo debe vivir el hombre: ¿Cómo hacer para que sea valiente, justo, moderado, bondadoso y solidario? El alma humana vale más que el cuerpo, más que todo el mundo, aseguró el insigne Sócrates.

Y pensar que el gobierno chambón de Arnoldo Alemán mandó a fusilar la filosofía de Pitágoras, Tales, Sócrates y todos los demás filósofos posteriores, y la eliminó de los programas de educación.

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