- “Sólo Dios con su poder es quien puede hacer algo por ella”, aseguró la médico que atiende a una de las infantes quemadas
- La madre de una de las niñas
asegura que éstas se quemaron
en una fábrica artesanal de pólvora cerca de su vivienda
Elízabeth Romero elí[email protected]
La situación de una de las dos niñas quemadas en Masaya no varía. “Sólo Dios con su poder, es quien puede hacer algo por ella”, sostuvo la jefa de Servicios de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz, Martha Balladares.
El pronóstico de la pequeña Ruth García Sánchez, de ocho años, quien se quemó junto a la pequeña Scarleth Vásquez, el sábado pasado en Masaya, continúa siendo “malo”; las quemaduras en un 72 por ciento de su cuerpecito han provocado insuficiencia renal, problemas gástricos, enfermedades que según la médico está contemplada como parte de lo que denominan período agudo.
En el caso de la otra niña, Scarleth Vásquez, las autoridades esperan la evolución de las quemaduras en sus brazos y manos. Ella sufrió un 27 por ciento de quemaduras.
Balladares explicó que cuando ocurren quemaduras mayores al 50 por ciento de superficie corporal “son graves aquí, en Estados Unidos, Canadá y cualquier lado, y las posibilidades de muerte son en un 70 por ciento”.
Sin embargo, dijo que están luchando por salvarla, le están aplicando dos frascos de albúminas en el día porque comienza a perder proteínas, cada frasco cuesta 1,900 córdobas y es proporcionado por la Asociación Pro Niños Quemados.
“Está estable dentro de su gravedad”, expresó Balladares.
LLORA POR SU HIJA
Mientras las lágrimas corren por las mejillas de Esperanza García Sánchez, madre de Ruth –quien lleva sus apellidos invertidos debido a un problema al momento de la inscripción–, clamó por la recuperación de su hija.
“Yo soy de la Iglesia Luz del Mundo, a mis hermanos les pido su oración al Cielo por mi hija, que sólo el Señor es el que me la está sacando, porque a como mi hija vino, no me le dieron esperanzas”, expresó la mujer, quien se mostró esperanzada porque su hija “de aquí va a salir caminando”.
Sobre la tragedia ocurrida, únicamente comentó que: “Cuando la vimos que salió, no sabíamos si era ella, porque no se conocía, la niña venía quemada, ya venía desnudita porque su ropita ya se le había quemado”.
Hasta ayer la mujer no conocía muchos detalles de lo sucedido en una casa vecina, donde cada fin de año fabrican pólvora de manera artesanal y donde su hija junto a su amiguita Scarleth Vásquez resultaron quemadas.
“Dicen que iban a recoger unas mechas porque una muchacha grande les dijo: vayan a buscar unas mechas. Quién sabe qué pensaban hacer ellas, no sabemos de dónde agarraron ellas fuego, ni cómo se incendió eso”, manifestó.
OJO CON SUS HIJOS
La jefa del servicio de Cirugía Plástica y Quemados, del Hospital Fernando Vélez Paiz, doctora Martha Balladares, alertó a tener cuidado con sus hijos que están por salir de vacaciones escolares y así prevenir accidentes caseros.
Dijo que entre el lunes y martes en ese centro ingresaron seis niños con quemaduras por diversas causas. El último caso ingresó ayer por la mañana y es una niña de sólo dos años, a quien le cayó leche hirviendo.
“Por favor, no dejen que los niños jueguen con fósforos, no dejen que agarren pólvora, no dejen que las criaturas se acerquen a la cocina; no pongan ollas con líquidos calientes en el suelo; por favor, evitémosle sufrimientos a los niños, los niños quemados sufren demasiado”, previno la doctora.
OTROS CASOS
Esperanza Sánchez destacó que según sus vecinos, éste es el tercer caso de este tipo de accidente que ocurre en ese sitio, sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.