Reuters
CURITIBA.- La selección uruguaya de futbol, que tiene como hábito enfadar a su poderoso vecino Brasil, confía en dar una nueva sorpresa en el partido de hoy entre ambos equipos por la cuarta fecha de la eliminatoria sudamericana para el Mundial de Alemania 2006.
El director técnico uruguayo Juan Ramón Carrasco, quien ha prometido abandonar la tradición defensiva del futbol de su país, rechazó que lo intimide enfrentar al pentacampeón mundial en su propio terreno.
Uruguay acumula seis puntos en tres partidos de la eliminatoria y está en la tercera ubicación de la tabla, pese a la dura derrota por 4-1 que sufrió en su visita a Paraguay en la segunda jornada.
Brasil, en el segundo puesto del grupo tras Argentina por diferencia de gol, está invicto con siete unidades en tres encuentros, aunque perdió su puntaje perfecto con el empate 1-1 del domingo frente a Perú en Lima.
La población de Brasil es unas 60 veces mayor que la de Uruguay pero los “charrúas’’ han tenido con frecuencia el placer de hacer la vida difícil a sus vecinos.
EL MARACANAZO
El triunfo uruguayo más famoso tuvo lugar en 1950, el llamado “Maracanazo’’, cuando un aparentemente invencible equipo brasileño perdió 2-1 en el mítico estadio Maracaná, de Río de Janeiro, en la final de la Copa del Mundo.
Uruguay, que ganó por segunda y última vez un campeonato mundial en esa ocasión, ha perdido desde entonces su posición como una de las potencias del fútbol internacional.
Pero la “celeste’’ es aún una espina para los brasileños, que cayeron 1-0 en su último encuentro por eliminatorias dos años atrás en el estadio Centenario de Montevideo.