Lorena Zamora [email protected]
El problema de la educación en Nicaragua es tan gigantesco que puede desanimar siquiera intentar algo. Pero una vez alguien comentó que de ladrillo en ladrillo se construyeron las pirámides que hoy nos maravillan y que han perdurado a través de los siglos. Entonces, pienso, piedra a piedra…
Así se comenzó, el 22 de noviembre de 1999, el programa de apadrinamiento/amadrinamiento de centros escolares que lanzó AMCHAM por medio del Comité de Educación que presido. Han pasado cuatro años y a la fecha son ya 64 empresas y personas en su carácter privado que apoyan 70 centros, con una población de más de 37,000 estudiantes. Así es que ya tenemos un buen rato en este andar, en el que a pesar de encontrar una serie de obstáculos y retos vamos haciendo camino, y aunque no se publicite y no se conozca el impacto que estos esfuerzos han traído a las comunidades donde se ha trabajado, espero que los resultados se sientan cuando a las universidades lleguen alumnos mejor calificados que los que actualmente se integran a la educación superior.
Sé que los retos de la juventud de hoy no son nada parecidos a los que tuvo la generación a la que pertenezco cuando nos estábamos educando. Hoy el mundo tiene una dinámica diferente: la cantidad de información es aplastante, agobiante, intimidante; y la tecnología ha cambiado radicalmente la forma de cómo se realiza cualquier tarea, por simple que parezca. Hoy ya no se sobrevive sin computadoras. De lo análogo se pasó a lo digital, y la obsolescencia vertiginosa de los equipos que hoy acompaña las tareas nos encara a un panorama totalmente desconocido y sin posibilidades de anticipar. El reto de hoy es de mayores proporciones para los jóvenes. Y la confianza con la que ayer escogía el área de estudio, es hoy un motivo de mucha presión para la juventud. Por tanto hay que ir transformando el entorno de la enseñanza para preparar a los jóvenes a manejar la tecnología, la información, así como poder interpretarla y aplicarla, estando claros que no hay respuesta única a nada en el mundo de hoy. Hay tantas opciones que realmente se plantea una incertidumbre muy grave. La juventud de hoy está confundida, tensa, necesita especialización, es insegura. Aún cuando es más activa en sus decisiones la oferta de trabajo no está ahí, y entonces hay que buscar formas nuevas para ver cómo se insertan en el campo laboral, maximizando sus potenciales. En las mismas empresas hay que transformarse día a día, y esta dinámica se debe trasladar a las escuelas. Hoy todos seguimos siendo estudiantes porque a diario se nos ofrecen una serie de herramientas que requieren nuevos conocimientos. Así que cualquiera que sea la edad que tengamos, y los años de graduados, seguimos teniendo la exigencia de calificarnos y actualizarnos.
Esta realidad ha planteado al Programa de Apadrinamiento/amadrinamiento la urgente necesidad de incorporar computadoras en todos los centros que cubre, buscando la conectividad del internet. Esta ventana a la información casi ilimitada que hoy existe, hay que abrirla en las escuelas. Por mucho que se eduque a una criatura en la forma tradicional, cuando quiera insertarse en el campo laboral será una analfabeta funcional porque hoy no se hacen las cosas como tradicionalmente se hacían, y esto es un candado para su potencial desarrollo. A pesar de lo precario de las condiciones de las escuelas lo más precario es la obsolescencia de la enseñanza, y por tanto esto tiene que ser transformado, no de manera gradual sino de inmediato y totalmente. Así como pasamos de un sistema manual de proceso en la banca, a tecnología de punta, igual tenemos que hacer en las escuelas. Por tanto, nuestro proyecto tiene esa ambición, y estamos caminando a dotar con equipo y capacitación a los centros que forman parte de nuestro programa, como un piloto y así aprender del proceso en el camino. Desde que iniciamos, hemos venido modificando nuestros aportes a los centros de estudio. Y con la ayuda de la propia comunidad, padres de familia, estudiantes y profesores, la empresa privada está inserta hoy en los problemas que aquejan al sistema escolar público. Hoy hay una ventana de esperanza para los que aprovechen la oportunidad que se les brinda. Y hoy los y las nicaragüenses deben apoyar las escuelas para poder contar con una población educada, calificada, y capacitada para desarrollar el país al máximo de sus potencialidades.
La autora es empresaria, presidenta del Comité de Educación de AMCHAM.