En los alrededores de la sala de emergencia y consulta externa del Hospital Bertha Calderón, se observa a familiares de pacientes ingresadas o que pasan consulta, a la espera de cualquier información que les indique el estado de la paciente.

Falta actitud gerencial

Jehú Hernández [email protected] La experiencia acumulada en los casi ocho años que tiene de haber iniciado el servicio de atención diferenciada en los hospitales del Ministerio de Salud en todo el país, es valorada de positiva por el doctor Stanley Atha Ramírez, director del Segundo Nivel de Atención, con excepción de algunos hospitales capitalinos. Aseguró […]

Jehú Hernández [email protected]

La experiencia acumulada en los casi ocho años que tiene de haber iniciado el servicio de atención diferenciada en los hospitales del Ministerio de Salud en todo el país, es valorada de positiva por el doctor Stanley Atha Ramírez, director del Segundo Nivel de Atención, con excepción de algunos hospitales capitalinos.

Aseguró que la versión de los directores de los hospitales departamentales, vertida en la última reunión realizada recientemente, fue satisfactoria. Tanto así que todos se mostraron dispuestos a continuar ofreciendo ese servicio en sus respectivas unidades de salud.

No obstante, de todos los directores de los hospitales capitalinos, el único que aseguró estar percibiendo suficientes ingresos a través del servicio privado y que a la vez se mostró satisfecho, fue el director del Hospital Ber-tha Calderón.

A esta situación, el doctor Atha atribuye falta de actitud gerencial por parte de los directores de hospitales. “Les hace falta meterse de lleno en lo que están haciendo, crear departamentos independientes para que controlen la parte privada y manejar por separado las cosas que son del público”, argumentó.

También dijo que los demás hospitales capitalinos sólo están generando para el pago de planilla del personal contratado para laborar en el área privada y en la pública, además de la compra de algún medicamento. “A esos hospitales les da para pagar personal pero no para reinvertir en el privado ni en el público, como en el Lenín Fonseca, Roberto Calderón, el Alemán (Nicaragüense), el Vélez Paiz”, enumeró.

Ante esta situación, el doctor Atha recomendó a los directores hacer un estudio, para detectar las partes en las que están fallando, para luego superarlas.

FALTA DE ÉTICA

Por su parte, el doctor Juan D’Arce, subdirector del Segundo Nivel de Atención, manifestó que la ventaja de los hospitales departamentales es que no tienen competencia proveniente de empresas privadas que ofrezcan el servicio salud, contrario a lo que ocurre en la capital.

Pero además, criticó que algunos médicos que trabajan en los hospitales tienen algún contacto en las salas de emergencia, para que cuando un paciente que llega a esa sala solicite que lo atiendan en el privado, lo llamen para ingresarlo como si fuera un paciente suyo, para quedarse con la mayor parte del pago del cliente, perjudicando de forma directa los ingresos del hospital.

“En la mayoría de los casos el paciente llega a emergencia, se manda al privado y hay una conexión de que yo que estoy en emergencia llamo al doctor tal y viene, y cobra como que si el caso es de él y siendo del hospital. Es parte de la ética”

“El 90 por ciento de todos los problemas que tenemos nosotros ahorita en las unidades de salud, es un problema de actitud, hay una resistencia al cambio, al orden, a hacer lo que se debe hacer”, aseguró.

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