Rolando Brenes Castro [email protected]
La ola de asaltos, secuestros y robos –en sus diversas modalidades— que suceden a diario en la ciudad capital y en otros lugares del país, tiene preocupada a la población. Y no es para menos. ¿Qué podemos hacer ante esta situación? Pues, aparte de las acciones policiales debemos tomar nuestras propias medidas de precaución y así evitarnos ser víctimas de la delincuencia. Por ejemplo:
Cuando tome un taxi trate de no viajar solo. Al hacerle señal de parada memorice la placa y la cooperativa a que pertenece el vehículo. Al subirse asegúrese de que estén bien cerradas las puertas. Si el taxi se desvía de la ruta pídale al conductor que se detenga porque se va a bajar. Desconfíe cuando el taxista monte a una persona y ésta no le indica dirección ni pregunta cuánto vale la “carrera”. Al pagar procure hacerlo con un billete de baja denominación y no cometa el error de mostrar la billetera, ni cuente dinero y mucho menos alardee tenerlo.
Cuando conduzca un vehículo, de día o por la noche, evite distraerse en los semáforos. Es preferible buscar rutas transitadas o iluminadas, aunque sean más largas. Los delincuentes no actúan solos, por eso, lo mejor es cambiar la rutina de vez en cuando. Y si nota la presencia de alguien sospechoso que le sigue, trate de evadirlo o pida auxilio a la Policía. Si lleva portafolios o bolso de mano, asegúrese de colocarlos debajo del asiento, no provoque tentaciones. Al estacionarse es conveniente dejar el vehículo en un lugar seguro.
No es conveniente estacionarse en lugares alejados. Es aconsejable hacerlo en lugares donde hay vigilantes. Un nueva modalidad de robo se está dando en los parqueos: los delincuentes, tras ponchar una de las llantas del vehículo, persiguen a la víctima, le advierten que lleva una llanta ponchada y al detenerse la intimidan y roban.
Al trasladarse a su trabajo observe siempre a su alrededor y si alguien le sigue no entre en pánico, no corra, al menos que sea necesario. Cuando salga de noche, ya sea por motivo de diversión o trabajo, avise a sus familiares a dónde irá y a qué hora regresará. En estos casos procure andar siempre en grupo, y, sobre todo, váyanse juntos. Cuando visite bares o restaurantes no acepte bebidas de extraños, mucho menos deje solo su bolso cuando va al baño.
Y si le llaman por teléfono para decirle que se ha ganado un viaje a Cancún, y que necesitan un número de tarjeta de crédito, no cometa el error de darlo. En la actualidad los delincuente están efectuando llamadas telefónicas tratando de obtener datos y es aconsejable no dar información telefónica a ningún desconocido, acerca de horarios, rutinas de la familia, lugar de trabajo, aún cuando le digan conocer a algún miembro de la familia. No dé información a telemarketing de tarjetas de crédito o telemarketing de compañía de larga distancia, etc. No importa si la oferta es halagadora, por ejemplo, de un año de llamadas de larga distancia gratis a Estados Unidos.
Los delincuentes por lo general evitan las situaciones difíciles, se arriesga más entre mayor sea el valor de su objetivo, pueden estar drogados, ebrios, nerviosos, o ser novatos, lo que es muy peligroso pues sus reacciones pueden ser violentas e impredecibles. Por lo general han elegido a sus víctimas después de estudiar sus rutinas —la hora que llegan o salen de sus casas, vías de desplazamiento—, casi siempre hay dos o más personas ligadas a ellos y tras cometer el delito generalmente buscan lugares de rápida huida previamente escogidos.
Si lo interceptan y no puede evitar el robo o asalto, lo sensato es no resistirse. Generalmente el delincuente que porta arma de fuego está decidido a cumplir con su objetivo y no hay que olvidar que el sujeto que comete un delito también está bajo un nivel de estrés, y si está drogado peor aún, por lo que cualquier resistencia de parte de la víctima puede ser fatal. Ha habido ocasiones en que por resistirse las personas han perdido la vida innecesariamente.
El anuario estadístico de la Policía Nacional del año 2002 reveló que los robos con fuerza, robos con violencia y robos con intimidación aumentaron un siete por ciento. El sólo hecho de que la persona visualice diferentes escenarios ante una eventualidad, le permitirá analizar conductas o patrones y con ello le será más fácil responder ante una situación de este tipo. Es decir, la precaución le puede salvar la vida.
El autor es especialista en Seguridad Pública.