Tecnología, legislación y mercado

Freddy Potoy [email protected]

MADRID, ESPAÑA.— La semana pasada hubo en Madrid una Feria Internacional de Tecnología, en la que este país sacó a relucir lo último que ha hecho en esta materia. Y los precios, para Europa, no son caros, como para importar sistemas operativos y soluciones tecnológicas de países del tercer mundo. Ésa es la cruda realidad a este lado de la tierra.

Quizás habrá quienes lo hagan, no lo dudo, pero las grandes compañías de prestigio que ofrecen los más diversos servicios con altos grados de seguridad, prefieren lo último en tecnología salido de países europeos, Asia o Estados Unidos.

Creo que es alentador ver que en Nicaragua el Gobierno, a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conycit), impulsa de alguna manera la idea de avanzar sobre el sendero de la tecnología y la iniciativa de llegar a tener pronto una Ley General de Ciencia y Tecnología, de Delito Informático, de Comercio Electrónico y de Protección de Datos.

La semana pasada escribía que el desarrollo tecnológico y la carrera hacia el futuro que se tienen Europa, Asia y Estados Unidos, es feroz. Sin embargo, esta trilogía de continentes tiene ordenado su régimen jurídico para consolidar el marco armonizado de libre competencia en las telecomunicaciones.

¿Qué quiero decir con esto? Nicaragua, a pesar de las buenas intenciones que tiene por dar ese salto hacia el desarrollo, debe tomar en cuenta cómo avanzan tecnológicamente los países de estos continentes, cuáles han sido sus cambios de forma y de fondo en el marco jurídico interno y mundial, y cuáles son las nuevas condiciones del mercado que rigen las telecomunicaciones.

Si no se toman en cuenta al menos estos tres grandes factores, pues seguiremos creyendo que exportamos tecnología y que somos un país moderno porque estamos creando leyes que, lejos de contribuir al desarrollo, pueden redundar en un Estado “anti-tecnología” y con un carácter punitivo que refleja un atraso en nuestra sociedad.

Estados Unidos está claro de las aspiraciones de Europa. La estrecha relación entre Estados Unidos, Inglaterra y España en la guerra contra Irak, aquí se ve como algo que para todas las partes supondrá grandes réditos en todos los ámbitos, pero todos ponen especial interés en el desarrollo científico de las telecomunicaciones.

La nueva regulación comunitaria europea supone una profundización sobre la libre competencia, introducción de mecanismos correctores que garanticen la aparición y viabilidad de operadores distintos a los titulares del antiguo monopolio, la protección de los derechos de los usuarios, la mínima intervención de la administración en el sector, el respeto de la autonomía de las partes en las relaciones entre operadores y la supervisión administrativa de los aspectos relacionados con el servicio público, el dominio público y la defensa de la competencia.

Así avanza el mundo por estos lados en comunicación directa con el país más poderoso de la tierra: Estados Unidos.

Nicaragua debería analizar si la legislación vigente en materia de telecomunicaciones, tomando en cuenta nuestro derecho interno, así como la situación económica y social del país, no necesita modificaciones que armonicen el sentido de desarrollo tecnológico, para no tener una montaña de leyes disgregadas por un lado en Telcor y por otro en Conycit.

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