Ariel Cajina Loáisiga [email protected]
Los lácteos es la actividad agropecuaria de mayor crecimiento y de generación de bienestar para la deprimida economía rural nicaragüense en los últimos años. Este crecimiento de la actividad lechera se ha producido en una situación donde la mayor parte de las actividades agropecuarias están atravesando por una aguda crisis como resultado de los bajos precios internacionales (café, azúcar, ajonjolí, granos básicos, etc.).
Realmente es asombroso como una actividad, los lácteos, que generaban cero valor de exportaciones en 1995 hayan pasado a generar cerca de US$ 17 millones en el 2001, US$ 40 millones en el 2002 y se estima que para este año, el 2003, van a estar generando cerca de US$ 60 millones en valores de exportación; llegando a situarse de tú a tú con los principales rubros de exportación del país, como la carne y el café. Para tener un punto de comparación regional, Costa Rica que ha tenido estabilidad económica y política en el pasado y donde los lácteos es una de las principales actividades de su economía no pasa de exportar más de US$ 17 millones por año.
Luce más llamativo este crecimiento de la actividad lechera por que se ha experimentado en una situación donde los productores, sacando manteca entre el mar de dificultades que se experimentan en el área rural, han logrado avanzar a pesar de que la electrificación rural en las principales zonas lecheras brilla por su ausencia, donde los caminos están completamente desbaratados y en donde el acompañamiento del financiamiento y de las políticas de gobierno han brillado por su ausencia.
Ha sido difícil que los negociadores nicaragüenses consideren a los lácteos como un productos sensible en el marco de las negociaciones del CAFTA a pesar de que ésta actividad es uno de los productos más distorsionados en el comercio internacional por las siguientes razones:
* Por ser residual: solamente el 8.4% de la leche producida en el mundo se comercializa;
* Concentrado: Pocos países y empresas dominan el valor y los volúmenes y;
* Volátil: Los precios internacionales son muy variables y dependen de los excedentes de los mercados locales.
Por otro lado, las distorsiones mundiales que provienen del conjunto de subsidios a la exportación, ayudas internas y medidas de protección en frontera que aplican los países desarrollados a los lácteos, vuelve más vulnerable a los productores de los países pobres entre los que nos encontramos los nicaragüenses.
Los Estados Unidos no se abstraen de esta situación donde se estima que se proporciona un 54 por ciento de subsidio del valor de la producción de leche a los productores y en donde el gobierno tiene en inventario más de 570 mil ton de leche en polvo, la producción de siete años de leche de todo Centroamérica, que le ha comprado a los productores para estabilizar precios y que no haya que hacer con ésta, ha comenzado a regalársela a los productores del Oeste para que se la den de alimento a los terneros.
En este contexto no fue sino hasta la VII ronda en Nicaragua que las autoridades del Mific comenzaron a mencionar a los lácteos como producto sensible a pesar de las insistencias de los representantes del sector, quienes habían venido promoviendo una propuesta de acceder a colocar en las diferentes canastas de desgravación a 24 partidas de lácteos y dejar 7 partidas, las más sensibles en la canasta de mayor plazo de desgravación. La gran noticia que se presentó en esta ronda, como acuerdo de la negociación, fue de que el contingente a negociarse en el marco del CAFTA iba a ser “suplementario” al que ya se había negociado en OMC y que en este caso, del CAFTA, iba a ser a cero arancel. Esto significa que en última instancia va a entrar más leche al país en términos de competencia desleal a la producción nacional que no se produce con subsidios.
En la VIII ronda realizada en Houston, se comienza a poner sobre la mesa de negociación las cuotas de acceso por las partes involucradas y, para los quesos nicaragüenses, los Estados Unidos ofrece una cuota de acceso de 200 ton. Esta cifra es realmente irrisoria, el equivalente de 11 contenedores que pareciera más bien ser una cuota para llevar “muestras” de promoción de los quesos nicaragüenses a supermercados estadounidenses.
Apenas a un año de haberse certificado seis plantas de procesamientos de lácteos nicaragüenses por la FDA, la autoridad sanitaria estadounidense, se está exportando un contenedor de quesos de 45,000 lbs cada quince días hacia USA, lo que significa una exportación anual de 600 toneladas.
A este momento Parmalat tiene contrato de exportación anual de 1,300 ton de quesos hacia Estados Unidos y los representes de Cenilac, la empresa que IICA ha venido apoyando para facilitar las exportaciones de quesos hacia Estados Unidos, tiene una demanda de la empresa Río Grande, una cadena de supermercados de Estados Unidos, de cuatro contenedores semanales de quesos. Esto suma en las circunstancias actuales una demanda de 4,254 ton de la cadena Río Grande y 1,300 de Parmalat para un total de 5,554 ton al año.
La cifra de 5,500 ton es la que los representantes del sector, Canislac, Conagán y Unileche, le han planteado a los negociadores que debieran de utilizar de referencia como cuota inicial de acceso, y sostenerla, en repuesta a las 200 que ofrece Estados Unidos; sin embargo nuestros negociadores, en las palabras de la Sra. Alicia Martin, expresa que solicitar esta cuota es un “sueño nuestro”. Si este es el criterio a mantenerse en la negociación de parte de los representantes nicaragüenses, estaremos desperdiciando una oportunidad para acceder al mercado norteamericano con un producto de alta demanda, fundamentalmente de las etnias centroamericanas que viven en USA, y mediante el cual le estaríamos llevando riqueza al sector rural que en estos momentos se encuentra atravesando serias dificultades económicas.
El autor es presidente de la Federación de Cámaras de Lácteos de Centroamérica, Fecalac, y decano de la Facultad de Ciencia Animal de la Universidad Nacional Agraria.