- Presión para intentar parar ataques guerrilleros
Bassem MroueAP
FALUYA, IRAK.- El general estadounidense de mayor rango en el Oriente Medio advirtió a líderes comunitarios iraquíes que el Ejército usará medidas severas a menos que pongan freno a los ataques, dijo el lunes un iraquí que asistió a una reunión efectuada el fin de semana.
El general John Abizaid, jefe del Comando Central de Estados Unidos, formuló la advertencia el sábado a jeques tribales y a alcaldes en la ciudad de Ramadi, al oeste de Bagdad, dijo el alcalde de Faluya, Taha Bedawi. Ramadi se halla en el llamado “triángulo sunita” de Irak, donde es más violenta y persistente la resistencia contra los ocupantes.
“Tenemos la capacidad y el equipo”, habría dicho Abizaid, según Bedawi.
La advertencia fue otra señal de una campaña de “mano dura” contra los insurgentes. Las fuerzas estadounidenses habían atenuado las incursiones durante el mes sagrado islámico del Ramadán, que comenzó el 27 de octubre, a fin de no herir sentimientos religiosos.
Horas después de la advertencia de Abizaid, el sábado en la noche, cazas de Estados Unidos dejaron caer bombas de 230 kilos en la zona de Faluya luego que tres paracaidistas fueron heridos en una emboscada. No hubo informes de bajas como resultado del bombardeo, que pareció destinado a intimidar a residentes locales.
LUGAREÑOS DESAFIANTES
“Ni Estados Unidos ni el padre de Estados Unidos nos asusta”, dijo el residente local Najih Latif Abbas. “Los hombres iraquíes están atacando a los estadounidenses, y éstos, en represalia, aterrorizan a nuestros niños”.
Fakhri Fayadh, un campesino de 60 años, dijo por su parte que las represalias “sólo aumentarán nuestro desprecio y odio por ellos. Si ellos creen que nos van a asustar, están equivocados. Día tras día los estadounidenses serán dañados y aumentarán los ataques contra ellos”.
Por otra parte, un policía militar estadounidense murió en un ataque en Irak, informó el lunes el comando de Estados Unidos.
El policía militar murió cuando insurgentes dispararon una granada propulsada por cohete contra una patrulla el domingo en la noche en Iskandariya, 60 kilómetros al sur de Bagdad, dijo un comunicado estadounidense.
Con la muerte del policía militar son ya 37 los soldados estadounidenses que mueren en Irak en lo que va del mes. La destrucción la semana pasada de un helicóptero Chinook y la caída de un helicóptero Black Hawk hicieron de la primera semana de noviembre la más cruenta para los estadounidenses desde que el presidente George W. Bush declaró el fin de los principales combates el 1 de mayo.
ESPERAN MÁS RESISTENCIA
L. Paul Bremer, el jefe del gobierno ocupante, advirtió que probablemente aumentarán los ataques de los insurgentes durante los próximos meses.
“Vamos a enfrentar un incremento en los ataques y las acciones terroristas, debido a que la dinámica de la reconstrucción marcha en nuestra dirección”, dijo Bremer al diario de Londres The Times.
“Será un grave problema en los próximos meses, a menos mejore la recolección de inteligencia”, añadió Bremer.