Newt Gingrich
El arresto de un hombre acusado de tratar de vender un sistema de Misil Tierra-Aire Portátil (MANPAD, por sus siglas en inglés) fue un llamado de alerta para casi todo Estados Unidos. Este sistema de armas ha sido considerado una seria amenaza para la aviación civil y militar desde hace mucho tiempo por parte de la comunidad de inteligencia. El sistema MANPAD es un excelente ejemplo del creciente número de armas de homicidio masivo en el siglo 21, en el cual un número creciente de pequeños enemigos está enfocado en una guerra total contra Estados Unidos.
El sistema MANPAD SA-18 es muy capaz, diseñado para derribar aeronaves de combate y de ataque táctico avanzado de Estados Unidos y sus aliados. Aunque un sistema MANPAD es considerado un arma táctica si es usada contra una aeronave de combate, al ser usada contra una aerolínea civil se convierte en un arma de homicidio masivo. Los equipos de planificación de ataques militares han trazado perfiles de vuelo por años sobre territorio hostil para evitar este sistema debido a la dificultad de ser detectado o derrotado, a diferencia de los tradicionales sistemas enemigos de misiles tierra-aire no portátiles.
Existen miles de sistemas MANPAD en el mundo, muchos en países que apoyan al terrorismo. En el mercado negro, el sistema puede ser comprado por menos de 100,000 dólares. Estos sistemas son fáciles de esconder y transportar, y con un poco de entrenamiento son fáciles de operar. Las aerolíneas comerciales vuelan dentro del área de operación de estos sistemas en cada despegue y aterrizaje que realizan. Los terroristas saben que los Estados Unidos y sus aliados han incrementado la seguridad para prevenir secuestros y por lo tanto están buscando medios alternativos para atacar a la industria de la aviación civil y aumentar el factor “miedo” a volar. Los terroristas han demostrado ya su intención de usar el sistema MANPAD contra aeronaves civiles en más de una ocasión.
Mientras los estadounidenses han recibido una llamada de atención a la amenaza de los MANPAD, expertos de la Administración de Aviación Federal, el Departamento de Defensa, la comunidad de inteligencia, y el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional han estado buscando opciones para contrarrestar esa amenaza. Algunos expertos en seguridad de aviación han aprobado la instalación de un sistema de contramedidas de alta tecnología como las luces de bengala y/o sistemas de rayo láser a bordo de todas las aerolíneas civiles. Ambos sistemas, en teoría, atraerían hacia sí los misiles guiados por calor originalmente dirigidos a la aeronave, como por ejemplo el Sam-18, alejándolos de la aeronave. Aunque apoyo firmemente la instalación inmediata de estos sistemas a bordo de los aviones civiles, creo que si uno mira el sistema de bengalas que está instalado en las aeronaves militares hoy en día, tales sistemas de contramedida no garantizan el éxito en un 100 por ciento. Otra consideración importante es que pasarían muchos años antes que estos sistemas de contramedida pudieran ser instalados en todas las aeronaves civiles.
Cuando nos enfrentamos a una realidad como los MANPAD, uno debe mirar más allá del enfoque norteamericano normal para derrotar a la oposición utilizando un sistema de alta tecnología que toma años implementar. El enemigo posee la capacidad y la intención de usar estas armas de homicidio masivo ahora y no esperará hasta el 2006, cuando nuestras aeronaves tengan instalado el sistema de contramedidas. En el frente diplomático, los Estados Unidos debería trabajar el tema de los MANPAD con la comunidad internacional porque los MANPAD son una amenaza para todos los estados-naciones que dependen de la aviación para viajes y comercio. Al trabajar con la comunidad internacional, se podrían ajustar los controles para la venta de estas armas y poner mayor énfasis en cortar el suministro de tales sistemas en el mercado negro. Mientras las opciones antes mencionadas no pueden garantizar que Estados Unidos detendrá un atentado por parte de un grupo terrorista bien preparado, las opciones pueden ser implementadas rápidamente y probablemente interrumpirían cualquier planificación de una célula terrorista.
Aunque los expertos en seguridad y aviación debaten las diferentes opciones sobre qué hacer contra la amenaza de los MANPAD, no debemos olvidar que esos grupos terroristas selectos están comprometidos en una guerra total contra los Estados Unidos y sus aliados cercanos. Este enemigo no esperará por nosotros para mostrar su capacidad, y buscará cada opción para contrarrestar nuestras medidas en contra suya. Debemos analizar rápidamente cada nueva amenaza, reaccionar contundentemente, y usar todos los medios disponibles de alta y baja tecnología que estén a nuestra disposición. Cuando afrontamos las amenazas a la seguridad del siglo 21, tales como el MANPAD y el bioterrorismo, el tiempo es un lujo que no tenemos para proteger la seguridad, prosperidad, y el sistema libre de democracia en el cual vivimos.
El autor es socio honorario del Instituto de Empresas de los Estados Unidos.
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