- El ex golpista Ríos Montt prueba de nuevo su suerte en las urnas
Cuando el ex dictador boliviano Hugo Banzer, muerto de un paro hace un año y medio — carcomido ya por el cáncer —, retornó al poder por la vía de las urnas en 1997, la revista española Cambio 16 tituló: “El general ya tiene quien le vote”, jugando con el título de aquel famoso relato de Gabriel García Márquez El coronel no tiene quien le escriba.
En Guatemala, cabe preguntarse: ¿Tendrá el general José Efraín Ríos Montt quién le vote?
Maniobrando con sus peones en la Corte de Constitucionalidad, contra viento y marea, el ex dictador José Efraín Ríos Montt logró imponer su candidatura a pesar de una expresa prohibición constitucional que inhibe de la Presidencia a aquéllos que hayan logrado el poder a través de un golpe militar, y de fallos anteriores de la misma corte.
Hoy, por segunda vez en casi 30 años, el general golpista, buscará ser elegido presidente de Guatemala en elecciones libres y democráticas.
En 1974, apoyado por dos partidos de centroizquierda, la mayoría de los guatemaltecos confió en su propuesta de gobierno y lo eligieron como su presidente, sin embargo, un fraude electoral fraguado por sus compañeros militares le arrebataron el triunfo. Ríos Montt aceptó pasivamente el fraude y se marchó junto su familia a España, donde fue nombrado agregado militar en la Embajada de Guatemala en Madrid.
Durante su estancia en ese país dejó su adicción al licor tras integrarse a un grupo de Alcohólicos Anónimos y se unió a una secta evangélica fundamentalista, de la cual se convirtió en pastor.
Tras regresar a Guatemala, apoyado por un grupo de “oficiales jóvenes” del Ejército, el 23 de marzo de 1982 encabezó un golpe de Estado militar el cual derrocó al entonces presidente Romeo Lucas.
A principios de 1989, junto a un grupo de militares retirados a los que les unían los señalamientos en su contra de violaciones a los derechos humanos y un espíritu anticomunista, formó el partido político Frente Republicano Guatemalteco (FRG) —ahora en el poder— del cual ha hecho su feudo.
Desde entonces, y con ese partido como plataforma política, inició una larga y perseverante lucha política y jurídica en contra de una disposición constitucional que prohíbe aspirar a la Presidencia y Vicepresidencia a quienes, como él, hayan participado en un golpe de Estado o asonada militar que haya dado como resultado la ruptura del orden constitucional.
En repetidas ocasiones jueces y magistrados le negaron su inscripción como candidato presidencial, hasta que el pasado 31 de julio, cuatro de los siete magistrados de la Corte de Constitucional (CC), supuestamente vinculados al FRG, le dieron luz verde a su participación electoral.
El general de 77 años tiene ahora la posibilidad de alcanzar el más preciado de todos sus sueños: convertirse en Presidente de Guatemala elegido en las urnas, pero, según los sondeos de opinión publicados por la prensa local, esta vez los electores no están dispuestos a apoyarle, ya que las encuestas le muestran en un tercer lugar muy distante.
EL TERROR MÁS BRUTAL
Durante los 18 meses que duró su gobierno de facto de 1982 a 1983, ocurrieron en el país los crímenes más crueles que se hayan registrado en los 36 años de guerra interna (1960-1996), en contra de la población civil.
Creó los Tribunales de Fuero Especial donde jueces sin rostro enviaron al paredón a 16 personas acusadas de guerrilleras; 400 aldeas fueron arrasadas por los militares; unos 50, 000 campesinos se refugiaron en México huyendo de la represión; y más de 40,000 personas fueron secuestradas, asesinadas o desaparecieron.
Ríos Montt, nacido en junio de 1926 en el noroccidental departamento de Huehuetenango, en una familia de clase media con formación católica, fue depuesto del poder en un golpe de Estado militar el 8 de agosto de 1983, el cual estuvo encabezado por su Ministro de la Defensa, Oscar Mejía.