¿Costa Atlántica, Bluefields o Moravia?

Eddy Kühl

A propósito del reciente 100 aniversario de la ciudad de Bluefields, y del 82 del establecimiento de la educación secundaria morava en dicha ciudad cabecera del Caribe Sur, me viene a la memoria una conferencia que dicté sobre ecoturismo en un Congreso del Instituto Panamericano de Historia y Geografía en República Dominicana, allá por el año 1993.

Sucede que al describir a Nicaragua yo dije: “al Oeste limita con el Océano Atlántico…” Después de la conferencia me senté en la misma mesa con el presidente de dicho instituto, quien me dijo que le llamó la atención que yo llamara Océano Atlántico al Mar Caribe, porque el Atlántico no llega hasta Nicaragua, termina en las Antillas, dijo.

Después de eso me he fijado que geógrafos como Jaime Incer dicen correcto: Costa Caribe nicaragüense, no así el público nica que le llama Costa Atlántica.

El colmo es que en la Constitución Política de la República se le ocurrió llamarlos Atlántico Norte y Atlántico Sur. Con seguridad que en ese tiempo no consultaron a los ciudadanos costeños cómo llamarle a sus regiones autónomas, ni consultaron con geógrafos, historiadores o académicos de la lengua.

Yo me atrevo a sugerir a mis hermanos costeños que la Región Autónoma Norte podría llamarse: Moravia y a la Región Autonóma Sur: Bluefields, tal como se llamó alguna vez toda la región.

¿Por qué? Moravia, ¡qué hermoso nombre! Y nos recuerda la buena obra que desde el siglo XIX han hecho los Hermanos Moravos, quienes eran originalmente de la región sureste de Alemania, llegaron a Estados Unidos buscando libertad religiosa, después vinieron a Nicaragua donde comenzaron su misión evangélica y civilizadora. Construyeron iglesias, escuelas, respetaron las costumbres de los lugareños, enseñaron nueva tecnología y buenas costumbres, una bella arquitectura que caracteriza a esa región oriental de Nicaragua, les distingue su tolerancia política y religiosa. Qué más les podemos pedir. Además, los costeños los quieren mucho.

Y para la región Sur: Bluefields, éste es un bello nombre que data desde el siglo XVII y es conocido en todo el mundo.

Ambos nombres son bonitos, reflejan la identidad de esa región histórica y sirven para atraer turismo nacional e internacional.

Al mar hay que empezarle a llamar por su verdadero nombre: Mar Caribe, así es conocido mundialmente. Mar Caribe trae memoria de playas blancas, cocoteros, gente morena y simpática, bailes y costumbres originales, eso, estoy seguro que atrae el turismo. Tenemos playas en el Caribe, ¿qué mejor publicidad? Eso no lo hemos explotado hasta la fecha. Yo conozco de eso porque viajo mucho al exterior para promover el turismo en Nicaragua

Estoy seguro que nombres como ésos, que no son ajenos sino propios de la región, convienen a los hermanos costeños, va a dar autoestima a sus ciudadanos, y el turismo les convertiría en un paraíso caribeño.

Hay que aprovechar la ola mundial de turismo rescatando lo nuestro, lo que nos pertenece; ésos son nombres históricos en la región que evocan algo positivo y atractivo.

El autor es miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

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