Thanatos y Tanatología, la ciencia del bien morir

Orlando Morales [email protected]

De Thanatos también se deriva el nombre de una ciencia poco conocida como es la Tanatología, de la que pocos profesionales les gusta nombrarse. Es la ciencia que se relaciona con el llevar al “bien morir” a los pacientes desahuciados con enfermedades llamadas terminales, ciencia que busca en esas personas hacerles sobrellevar los sufrimientos y “dolores indecibles” que tanto el paciente como los familiares viven producto sobre todo del cáncer o del sida.

Creemos que somos inmortales, más que eso: incorruptibles. El hombre no se prepara a vivir su muerte. Como dice el poeta Carlos Martínez Rivas en el poema: “Rosa para una niña que volvió por su muerte”, / “la lleva como un vestido prestado/”. A la Tanatología concurren la sicología, la algología, la medicina, la sociología, la religión y la farmacéutica, trata de llevar por las etapas del duelo al enfermo y a la familia. En el artículo publicado en LA PRENSA del 31 de octubre del presente, por Luis Sánchez dice de Thanatos que este dios es el responsable del sufrimiento de los muertos, en una etapa de tránsito entre la muerte y el lugar del eterno descanso (¿es éste el concepto cristiano del purgatorio?). La Tanatología es una ciencia que procura el alivio en el trance del duelo que se inicia cuando la ciencia declara su impotencia ante la enfermedad y pronostica el inicio del viaje sin retorno de esta vida hacia la otra.

La Tanatología se ocupa de los cuidados paliativos durante “el tránsito” de los enfermos incurables. En Nicaragua no existen centros de cuidados paliativos ni es política nacional ni de los organismos financiadores el desviar recursos a estos seres humanos, únicamente son asistidos por la doctrina del buen samaritano y son retirados de los hospitales y llevados a bien o a mal morir a sus casas, sin ningún cuidado paliativo particular ni para ellos ni de sostén para sus familias. Cuántas mujeres con cáncer uterino y del seno mueren en medio de dolores terribles sin morfina, o con un tímido e insuficiente tratamiento antiálgico, sea porque no tienen para comprarla o porque los controles sobre esta droga son draconianos.

“El dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable, vinculada a una lesión real o potencial, o descrita en términos de dichos daños”. La Tanatología se ocupa de aliviar el dolor físico y el dolor social: el sentimiento de desamparo en que queda la familia; del dolor psicológico: el sentimiento de desolación del enfermo; del dolor espiritual: el miedo a lo que hay después de la muerte.

Se ocupa la Tanatología de llevar por la etapas del duelo a los desahuciados y a su familia. Estas etapas son: 1) La negación: no puedo ser yo el que tenga esta enfermedad; 2) La cólera: sí, pero por qué tengo que ser yo; 3) El regateo: las promesas a Dios según las creencias y el regateo, concédeme Señor…; 4) La depresión: conformación con la muerte; y 5) La aceptación: momento de quietud espiritual y de expectación del momento de la muerte. Todos la viven, el paciente, su familia y las personas que los asisten.

Para que Caronte no golpeara a los muertos que no pagaban el paso por la laguna Estigia, los griegos ponían en boca del difunto una moneda, siempre el dinero, pero ahora no para los jueces, estimado don Luis.

El autor es profesor de la Facultad de Medicina de la UNAN-León, y presidente del Club Rotario de León.

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