Reymundo Leytón solicita que su caso sea revisado.

“Sí, fallé”

Leytón da su versión Edgard Rodríguez C. [email protected] A Reymundo Leytón, le han dicho tantas cosas para estos días, que desearía no volver a salir de su casa. Sin embargo, aún en su casa, siente un aguijoneo en el corazón cuando su hijo de 5 años le pregunta a cada instante, “¿es cierto que no […]

  • Leytón da su versión

Edgard Rodríguez C. [email protected]

A Reymundo Leytón, le han dicho tantas cosas para estos días, que desearía no volver a salir de su casa. Sin embargo, aún en su casa, siente un aguijoneo en el corazón cuando su hijo de 5 años le pregunta a cada instante, “¿es cierto que no vas a volver a jugar, papá?”.

Leytón acostumbraba llevar a su hijo al estadio. Lo uniformaba y lo metía al dogout. Ahora sabe que de momento, él tampoco podrá ir al estadio. Reymundo ha sido suspendido por Feniba tras acusársele de haber ingerido licor y de haber adoptado actitudes obscenas en Cuba.

“Sé que fallé. Yo reconozco mi indisciplina. Pero rechazo el hecho de que yo haya hecho actos obscenos como se afirma. He pedido las pruebas sobre ese asunto y nadie me las ha mostrado. Lo que quiero es que se me juzgue con justicia y no con ánimo de eliminarme”, dice.

Para Leytón, Cuba será siempre un recuerdo de emociones encontradas. Ahí alcanzó su mejor nivel como bateador internacional, al extremo de terminar convertido en el artillero nica de más alto average. Pero también fue ahí, donde incurrió en indisciplina y está suspendido.

“Ahora me han puesto como basura, me castigan y han dicho que pasé tomando durante todo el Mundial, pero siempre me pusieron a jugar y fui el bateador que más rindió. Me castigan hasta el final, cuando ya no soy necesario”, sostiene Leytón, en un punto de vista interesante.

Reymundo tenía ayer una reunión con el presidente de Feniba, Carlos García, quien ha recibido a cada uno de los jugadores suspendidos en los últimos días. Se asegura que podrían darse algunas variantes en los castigos, aunque no necesariamente van a desaparecer.

“Si se me muestran las pruebas que me caiga el peso de la ley, pero si no, quiero que se me dé un chance para ganarme la vida”, dice Leytón, quien parecía con ganas de agregar y así poder llevar a mi hijo de nuevo al estadio, uniformarlo y tenerlo en el dogout.

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