En letra pequeña

Fabián [email protected]

AMENAZA

¿En qué momento Nicaragua se convirtió en una amenaza para la paz mundial? Hasta miedo da la insistencia de Estados Unidos para que se destruyan los misiles SAM-7 que tiene el Ejército. Por excusas parecidas “se fue en el saco” Irak. ¿Que es exagerado? Puede ser. Pero, sólo imagínense si Nicaragua tuviese un gobierno sandinista y Estados Unidos pidiera la destrucción de los SAM-7 con la vehemencia con que lo hace ahora. ¿Mantendrían su lenguaje diplomático?

¿NUESTRO O DE ELLOS?

Tal como se ha puesto el asunto, ya parece que Nicaragua participará en la próxima reunión de potencias nucleares mundiales. La verdad es que los SAM-7 son armas ligeras que tiene cualquier ejército del mundo. Mal haríamos como país si nuestro Ejército, si es que decidimos seguirlo teniendo, lo vamos a diseñar para salvaguardar la seguridad de Estados Unidos y no la nuestra. Al fin y al cabo somos nosotros los que lo pagamos. ¿O no?

NIÑOS PELIGROSOS

El problema de fondo no son los SAM-7, sino que Estados Unidos no nos considera un país “adulto”. “¿Por qué a nosotros y no a los otros países?”, se pregunta ingenuamente el general Carrión. Y la verdad que sobran las respuestas: por el origen sandinista del ejército, por la corrupción que nos corroe y, por lo que dije antes, esa percepción de que somos niños jugando a tener un país de verdad, con ejército y todo.

VENDEDORES DE POBREZA

Los tarjetazos que han aparecido en la Fundación Augusto César Sandino (FACS) confirman una vieja sospecha: muchos ONG y fundaciones sólo sirven para darles vida de reyes a quienes las administran. El gran problema es que el dinero que derrochan a manos llenas lo consiguen vendiendo postales de pobreza y, allá, al otro lado del océano, quienes dan la plata confían en que nos están salvando la vida. Luego se preguntan con justa razón: ¿Por qué Nicaragua no avanza si le damos tanto dinero?

IRRESPETO

Nosotros, los ciudadanos, podemos comprender que haya diputados bastante grises, poco inteligentes, algunos evidentemente torpes, sin mucha preparación… Pero lo que resulta inadmisible es la vulgaridad que cada vez con más frecuencia lucen algunos diputados, sobre todo cuando tienen una cámara de televisión al frente. ¡Qué difícil me resulta explicarle a mi hijo qué es un diputado cuando los vemos mentándose la madre unos a otros en pleno parlamento!

TRAMPOSOS

A propósito de diputados, hay que apuntarles una. La reducción de salarios y la regulación de viáticos y tarjetas de los funcionarios públicos ya es algo para terminar con esa nociva idea de que ganar las elecciones es conseguir un boleto para una fiesta sin límite de gastos durante cinco años. Lo malo es que hayan decido bajar el salario de todo mundo menos el de ellos. ¡Así es fácil! ¿Cuánto ponen ellos? Para creerles que no sólo es una medida malintencionada queremos oírlos decir: “Aquí está tu 10 por ciento y pongo 40 más…”

MENTIRAS

Funcionarios, un último favor: ya paren ese cuento que no se pueden bajar salarios en el Estado porque se irían los talentos que tenemos ahí. Ni tenemos talentos, ni ninguna empresa les está pagando mejor, ni nadie se está yendo. Puras mentiras…

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